Alexander I. Kuznetsov
Embajador de Rusia en España
26 de Noviembre del 2009
El Excmo. Sr. D. Alexander Kuznetsov, era Consejero Político de la Embajada de Rusia en Washington al momento de la Caída del Muro de Berlín. Entonces no se sabía qué hacer ante los acontecimientos “pronosticados, pero inesperados en su magnitud, y dramáticos” en su desarrollo. Lo importante ante estos hechos era estar preparados y “evitar la crisis que podía ser provocada por la Caída del Muro” y del Régimen que lo soportaba.
Como dijo el Sr. Kuznetsov, la marcha de los acontecimientos escaparon a la influencia que los políticos y gobernantes pudieran tener. “Sufrimos de cierta impotencia política”, afirmó, “fueron unos momentos muy poco frecuentes en la historia: el destino del mundo estaba en manos de las masas”, asumió nuestro Ponente.
Como testigo directo de aquellos acontecimientos, el Sr. Embajador de Rusia opinó que “esta fecha originó toda una serie de efemerides que duró 3 años”, pues fueron los sucesos que siguieron a la Caída los más importantes: de 1989 a 1991 se sucedieron las Revoluciones en Europa del Este, la Reunificación de Alemania (consecuencia lógica de la Caída del Muro) y el Fin de la Unión Soviética. “Supimos entonces que el cambio era total, que el mundo ya no sería igual”, dijo el Ponente.
Las implicaciones de este cambio significaban el final de la Guerra Fría, no sólo desde una perspectiva de política real, sino desde “una mentalidad que determina esa política”: la gente sabía que este período se había acabado, que había desaparecido el sistema internacional de posguerra, y es más, desde entonces los procesos de globalización se han acelerado enormemente.
Sin embargo, “todavía estamos lejos de aprovechar las oportunidades que se nos plantearon con la Caída del Muro, para crear un orden internacional más justo y más equilibrado”. Es más, el Ponente defendió que “tenemos visiones diferentes de lo que pasó a finales del siglo XX”: Occidente se considera victorioso en la Guerra Fría, como triunfador, pero Rusia nunca se sintió derrotada, hubo un cambio político y económico porque el pueblo ruso así lo deseó: la economía, por ejemplo, no podía soportar la carrera armamentística. “Nadie llora el Régimen pero muchos ven la desaparición de Rusia (después de mil años) como una tragedia”. Pues no es lo mismo el final del Imperio Soviético y la muerte de Rusia como Nación.
El Sr. Ponente nos explicó cómo en ese momento de la Caída del Muro se establecieron las bases para un sistema de seguridad europeo. Había dos opciones encima de la mesa: desarrollar un sistema de “casa común europea” o un sistema basado y aprovechando las debilidades rusas. En los primeros años de la década de los 90 del siglo pasado, la OTAN invitó a formar parte de su organización a países miembros del extinto Pacto de Varsovia, provocando así la sensación de querer rellenar los huecos dejados por éste en sus áreas de influencia.
La ampliación de la OTAN significaba aprovecharse de la debilidad de Rusia mediante la cobertura del espacio dejado por el difunto Pacto de Varsovia. Esto ha impedido establecer la seguridad europea en pie de igualdad: hay dos tipos de países, los miembros y los no miembros de la OTAN. Rusia no aceptaba esta doble agenda de Occidente: política común en la lucha contra el Terrorismo y allí donde le convenga en general, pero al mismo tiempo una Política de contención de EE.UU hacia Rusia, con el fin de quedar como la única superpotencia. “20 años después no hemos superado la desconfianza” provocada por la desigualdad y los desequilibrios de estos desencuentros.
De hecho, en el conflicto entre Rusia y Georgia hace un año, nos explicó el Embajador que la primera reacción de Rusia fue buscar el apoyo de la OTAN en los mecanismos conjuntos que ésta tiene con el país eslavo en la prevención de conflictos. Si ningún instrumento internacional funcionó, “algo está mal en el mantenimiento de la paz. Unos mecanismos tan sofisticados no pueden fallar en un momento tan decisivo”, aseveró el Ponente. Es más, el principio de indivisibilidad de la seguridad, por el que la seguridad de un país no puede significar el menoscabo en otro, no ha funcionado desde el fin del Sistema Bipolar. No se han compaginado todas las organizaciones de seguridad europeas: OTAN, OSCE, así como organismos creados con la participación de Rusia en el espacio postsoviético, etc.
De hecho, “ciertos dogmas que se revelaron como tales al finalizar la Guerra Fría, como que Las Democracias Nunca Entran en Guerra, se ha demostrado totalmente falsos”, pues fue Georgia (estandarte de la Democracia en las ex – Repúblicas Soviéticas, según EE.UU) quien comenzó el enfrentamiento, “así lo recalca el último informe europeo sobre aquella crisis”. Nuestro invitado aprovechó la ocasión para decir que “se están pinchando las burbujas en política internacional heredadas de la Caída del Muro”.
Según nuestro Ponente, en el mundo multilateral por el que Rusia trabaja, la armonización de los intereses de los países debe ir más allá de los equilibrios de poder que hasta ahora han funcionado y que nos han llevado a los peores episodios de nuestra historia. Sólo a través de la Cooperación podemos hacer frente a los nuevos desafíos, pues los países estamos ahora más interrelacionados que nunca, y somos interdependientes los unos de los otros.
Terminó el Ponente su magnífica exposición reseñando la amistosa y fructífera relación Rusia – España, y cómo comparten un amplio panorama en esta misma visión del mundo, que nos puede llevar a un futuro de paz y prosperidad. Pues es “a través del respeto de otras culturas y por medio del diálogo, como triunfarán los valores democráticos en el mundo”.
En el turno de preguntas, el Sr. Kuznetsov explicó lo que tanto el Presidente Medvédev, como el Primer Ministro Putin dijeron de las carencias de su país: debemos fortalecer el modelo económico basado en una economía de mercado social, la lucha contra la corrupción y la consolidación del Estado de Derecho. Asumió incluso el Ponente que su país debe cambiar algunas cuestiones culturales muy arraigadas, como son el nihilismo jurídico por el que no se cumplen las rígidas leyes rusas y fortalecer la incipiente cultura democrática.
En otra interesante pregunta, el Ponente hizo una pequeña reseña a la interdependencia energética UE – Rusia, alegando que Rusia trata el acercamiento a la Unión como aceptación de su acervo comunitario, y que es básico para su posicionamiento geoestratégico. Respecto de los conflictos actuales que se desarrollan en el escenario internacional, Rusia tiene un gran interés común en un Afganistán estable, por lo que envía ayudas para reconstruir este país, pero que “jamás enviará las tropas” por cuestiones históricas y políticas pasadas. Respecto de Irán dijo que es un país clave en la no proliferación de armas nucleares, por lo que rechaza de pleno cualquier tipo de intervención militar, destacando sobre todo la solución diplomática en el marco de la Agencia de Energía Atómica de la ONU.
Se le preguntó también por si es necesaria una Rusia fuerte en el equilibrio de poderes, a lo que el Ponente respondió que EE.UU, por muy poderoso que sea, no puede (ni desde luego pretende) ser el gendarme mundial, y alertó sobre un disminuyente papel de Europa en estas decisiones. “Ojalá que Europa no deje de ser el centro en la toma de decisiones, lo cierto es que es el Pacífico él que se perfila como nuevo foco mundial”.
Como última pregunta, el Ponente, en un plano más filosófico, habló de cómo la Etapa Soviética pretendía la Utopía de cambiar la naturaleza humana, y que “a pesar de los horrores de aquella época, la vida seguía, y así se vio en el derrumbe del Comunismo como un castillo de naipes”. Y, es más, Rusia ahora, puntualizó el Sr. Embajador, “no puede convertirse en una fortaleza asediada”.
El Foro Generación del 78 le reconoció su extraordinaria Ponencia con un fuerte aplauso, y agradeciéndole su presencia.