Andrés Martín de Velasco
Periodista de Televisión Española. Exdirector de Producción Ejecutiva de los Servicios Informativos

15 de Junio del 2005

Andrés Martín de Velasco estuvo con nosotros el 15 de junio. Es periodista, ha trabajado en Televisión Española desde hace 32 años, dónde ha dirigido y presentado todos los Telediarios tanto de La Primera como de La 2. Fue el primer editor del CANAL 24 HORAS y participó en su creación. En diferentes etapas ha sido Jefe de Información Nacional y en los últimos años ha sido Director de Producción Ejecutiva de los Servicios Informativos. Está amplia experiencia le permitió explicarnos en su visita, las relaciones entre la televisión y el poder.

Su ponencia comenzó con una breve introducción que continuó con un amplio debate. La televisión es probablemente el arma más poderosa inventada en el siglo XX. Tiene su lado positivo y también el negativo: La parte buena es que la llamada “caja tonta” ha servido para poder transmitir todo tipo de información a todo el mundo, algo que hasta el momento de su creación era mucho más complicado. La televisión globalizó la información. No obstante la televisión ha tenido, tiene y tendrá su parte oscura. Los poderes se dan cuenta que tienen en la ella un arma que también pueden utilizar y desde entonces siempre ha habido una tendencia por parte del poder de intentar controlar cualquier tipo de medio. Todos los grupos políticos tienen su mirada puesta en la televisión como una fuente de poder, tanto cuando se está en el gobierno como cuando se está en la oposición. Y esto se hace evidente cuando llega una campaña electoral, comienza la utilización partidista y comienza una pelea cuyo centro más importante es la televisión. Ésta se convierte en el campo de batalla para los partidos políticos.

Todos los gobiernos desde la transición, han intervenido en el control de la televisión, pero existen grandes diferencias entre como maniobran unos y otros. La manipulación tiene varias caras, se pude manipular de muchas y distintas maneras. Las noticias pueden darse de una forma u otra, o incluso pueden no darse (aún cuando son el centro de atención en muchos de los diarios nacionales). La mentira hasta la saciedad puede convertirse en verdad. Y existen numerosos ejemplos de todas estas formas de manipulación, o si se prefiere de hacer “televisión pública, libre e independiente”
Pero estas presiones que ejerce el poder político sobre la televisión pública también las sufren otros medios: la radio, los periódicos e incluso las televisiones privadas.

El momento en el que las televisiones sufren más intensamente estas presiones de los partidos políticos es sin duda alguna el de las campañas electorales. La televisión se convierte en el arma de lucha para los candidatos al poder, todo gira en torno al tiempo que se les dedica: si no hay tiempo no hay campaña. Y este “preciado” tiempo se reparte entre los candidatos en proporción a los votos obtenidos en los anteriores comicios. Entonces es cuando empieza la lucha: los partidos políticos utilizan sus segundos para desacreditar al contrario, lo único que les interesa es salir, hacer ruido… Este modelo es inútil, el espectador no saca una idea, ni mucho menos clara, del programa de uno y otro candidato, ni puede contrastarlos.

La solución a esto podrían ser los debates electorales. Los políticos culpan a los medios de que los debates no salgan adelante, pero esto es algo muy difícil ya que todos los partidos quieren y tienen derecho a debatir, y el debate se convertiría en un debate a ocho, o un debate a nueve…
Después de esta introducción quedo tiempo para un distendido debate.