Sclomo Ben Ami
Vicepresidente Centro Internacional de Toledo para la Paz.Ex-Ministro de AAEE de Israel
12 de junio del 2008
El ex ministro de asuntos exteriores israelí y actual Vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz, el Prof. D. Shlomo Ben Ami, participó en nuestro Foro para presentarnos un recorrido rápido sobre los temas que afectan actualmente al Medio Oriente. En primer lugar, quiso matizar que existen dos grandes círculos en lo que se entiende como Oriente Medio. Por un lado, el círculo interior corresponde al conflicto israelí-árabe, y por otro, se encuentra el amplio Medio Oriente, que incluye los conflictos existentes en Irak, Irán, Afganistán, etc.
Algunos piensan que, resuelto el conflicto israelí-árabe, se resolverá toda la situación en los demás conflictos. Para otros, como Bush, es necesario resolver primero el conflicto de los llamados “estados canallas”, como Irán o Irak, para posteriormente poder acercarse al conflicto israelí-árabe. Sin embargo, ambas vías fallaron en su momento y se está prácticamente en el mismo sitio. Bush intentó reestructurar el Medio Oriente promoviendo una inestabilidad que permitiera la remodelación del mapa. La inestabilidad ha sido siempre un objetivo del gobierno de los Estados Unidos. Pero también fracasó, tanto en Afganistán contra los talibanes, como en Irak donde los Estados Unidos se ha gastado ya en dólares, más que en la II Guerra Mundial.
El problema que subyace es que en el mundo árabe no se reconoce el concepto de “Estado”. El Islam reconoce únicamente la “Nación Islámica” que sobrepasa los límites de cualquier país. Sólo Egipto e Irán son Estados históricos milenarios, los demás han sido creados artificialmente con posterioridad. Se intentaron algunas reformas en este sentido a manos del nacionalismo secular, pero también fracasó. La situación social actual es difícil. Egipto, por ejemplo, crece a un ritmo de un millón de personas al año y en El Cairo, por ejemplo, hay un millón de egipcios viviendo en el cementerio, sobre las tumbas. En Argelia, después de treinta años de régimen revolucionario laico, no había suficiente cuscús para toda la población. Todo este malestar social llevó a las revueltas de comienzos de los años noventa y a la aparición del Frente Islámico de Salvación (FIS), es decir, a un resurgir del Islam que está desafiando a todos los modelos de regímenes moderados. La alternativa real en el mundo árabe no es entre democracia y dictadura como pensaba Bush, sino entre las dictaduras laicas y la democracia islámica. Actualmente, el conflicto se presenta entre la élite secular y los musulmanes, que quieren llegar al poder. Por otra parte, toda democracia en el mundo árabe está destinada a ser antiamericana, antioccidental porque los líderes actuales son pro-occidentales y están siendo apoyados por occidente y, por tanto, las masas son antiamericanas.
Sin embargo, es necesario destacar que por primera vez existe una coalición que se abre como estrecha ventana a resolver el conflicto entre Israel y el resto del mundo árabe. Se trata de una coalición promovida por el miedo a Irán y al fundamentalismo islámico pero, al fin y al cabo, es una coalición. Irán, por su parte, es la potencia que más apoya la democratización del mundo árabe porque sabe que, en unas elecciones libres, siempre ganará un grupo islamista. Esta coalición ayudaría a resolver el conflicto israelí-palestino para posteriormente poder centrarse en el verdadero peligro que es para ellos Irán. Pues todos estos países no temen a Israel, que no supone peligro alguno, sino a Irán. Sin embargo, a pesar de darse el marco positivo de actuación, la incapacidad de los líderes de tomar decisiones importantes y la disfuncionalidad de los sistemas políticos, sigue dejándolo todo al mismo nivel.
En cuanto al conflicto de Irán, éste es un Estado histórico con un pasado muy largo frente a la artificialidad de las fronteras establecidas para los países vecinos. Se trata de una gran potencia donde su idioma nacional, el farsi, ocupa el 4º o 5º lugar entre los idiomas más difundidos en Internet y el estatus de la mujer es el más avanzado de todo el mundo árabe. Israel e Irán comparten un enemigo común, que es el mundo árabe. En todas las guerras de Israel durante sesenta años, han muestro unas treinta y dos mil personas mientras que cuando Irán fue atacada por Irak, en ocho años, murieron un millón de personas. Esta experiencia, unida a la sensación de aislamiento dentro del mundo árabe y el saberse importantes es lo que les ha llevado al desarrollo de armamento nuclear. Por su parte, Israel no está defendiéndose contra Irán y nunca ha tenido conflicto con este país, de hecho, Israel tuvo embajada en Persia, en la época del Sah, y ayudó a Irán en las guerras contra Irak. A propósito de esto, nuestro invitado defendió la idea de que un régimen radical no tiene porqué ser irracional. El régimen de Gadafi en Libia, por ejemplo, es radical pero ha actuado de una forma perfectamente racional. Sadam Hussein fue perfectamente racional ya que decidió abandonar las armas de destrucción masiva ante las presiones de la comunidad internacional o cuando en 2003 los iraníes ayudaron a los Estados Unidos a conquistar Afganistán y derrocar a los talibanes, también lo estaban siendo.
Por último, en cuanto al conflicto israelí-árabe, nuestro ponente opinaba que dejando a las partes que se sienten a negociar nunca se resolverá el problema pues ninguna está dispuesta a ceder y lo que se juegan es algo más que un mero territorio. La paz entre Israel y otros países sí ha sido posible pues se negociaba simplemente la devolución de territorios. Sin embargo, en este caso, subyacen razones importantes de fondo y supone un choque entre creencias de existencia milenaria ya que para los palestinos, reconocer el Estado de Israel es reconocer su legitimidad moral e histórica. La única posibilidad que el Prof. Ben Ami ve a este conflicto es que la solución venga impuesta desde fuera y se den una serie de incentivos a las partes para que la asuman. Y sólo este tipo de paz puede llevar a crear en Oriente Medio un proceso de paz y cooperación en esta región que tendrá que pasar forzosamente por la desnuclearización total de la zona.