Matías Rodríguez Inciarte

Vicepresidente Grupo Santander

Jueves 9 febero 2012

 

 

 

              El jueves 9 de febrero contamos con la presencia de uno de los grandes nombres del panorama español, no solamente por su pertenencia, dentro  de la dirección, al grupo líder del sector bancario en España, el Grupo Santander, sino además por ser el Presidente de una de nuestras instituciones más internacionales y con más arraigo cultural en nuestro país  como es la Fundación Príncipe de Asturias.

              Evidentemente la respuesta de todos los invitados y colaboradores del Foro no fue sino una acogida más que esperada y su reflejo lo tuvo en uno  de los aforos más completos que hemos tenido en nuestras ponencias.

              La amplia visión, clara y transparente que nos aportó del  ámbito financiero actual, venía avalada por una trayectoria profesional de gran amplitud. Haciendo honor a nuestro nombre y a la Constitución como leit motiv de nuestra andadura como asociación, nuestro invitado compartió con nosotros cual era su trayectoria en aquellos momentos y como iniciaba su andadura profesional de manos de Calvo Sotelo, dentro de la Secretaría General para las Relaciones con las Comunidades Europeas, una época que la recuerda con cariño y que le llevaron a otras incursiones políticas que culminaron en su participación en el Grupo Santander, donde ha realizado gran parte de su desarrollo profesional.

               Centrándonos en el tema objeto de debate en este encuentro, el Sr. Rodríguez Inciarte nos explicó la doble relación que existe entre economía y entidades financieras, puesto que éstas últimas forman parte integral de la economía, son de hecho el elemento instrumental de la evolución económica, que centra el debate en la actualidad española, preguntándose en qué  medida la banca está ayudando al progreso económico o no.

                Aportó uno de los datos que sin duda, reflejan la anomalía del funcionamiento del sistema;  el FMI, que preveía datos más halagüeños de crecimiento, cambió de forma notoria cuando desde el 20 de septiembre hasta el 23 de enero, previó una desaceleración del 0.7, que no afectaba a todos por igual sino que era asimétrica, fundamentalmente afectando a la zona euro y con una situación pronunciadamente aguda en Italia con una caída del PIB  del 2.2 o España con un 1.7.

                Entre los motivos y políticas aplicadas de maneras más o menos desafortunadas en esta situación,  aparecen las políticas fiscales restrictivas que se están aplicando, que no llevan aparejada una política monetaria más flexible. A su vez se están produciendo dudas sobre la deuda soberana de la eurozona, especialmente la de los países del sur de Europa, por lo que afecta a las entidades financieras en dos vías.

1.       Todas las entidades tienen importantes cantidades de deuda pública

2.       Al estar los costes de financiación muy interconectados con los países en los que estamos, en la medida en el que el spread de España es alto, esto hace que el coste de financiación este muy correlacionado con aquel. Aunque el Santander es la entidad con mejor rating,  su coste de financiación está más ligado al coste de financiación del estado español que al propio rating del Santander.

                 En la Unión Europea,  las políticas fiscales restrictivas y las dudas sembradas alrededor de la deuda soberana, han    creado un escenario donde el crédito no fluye correctamente. Los bancos en Europa están sometidos a:

·            Los problemas de la deuda soberana en su propio funding

·       Levantar capital y las exigencias regulatorias. No sólo Basilea III, la regulación de  la EVA ha impuesto otras exigencias más apremiantes.

                 En este escenario nuestro invitado nos planteaba, ¿Qué es lo que habría que hacer?

         

   Actualmente el BCE está realizando importantes inyecciones de capital al sistema, sin embargo, antes de que se produjeran, la liquidez neta en el sistema era 447 millones de euros y tras las subastas a tres años la liquidez neta del sistema es de 409 millones de euros, lo que supone una anomalía.

             Por qué sucede esta situación, entre otros motivos por la falta de confianza, porque se ha estigmatizado la deuda pública, si bien es cierto que hay unas cifras objetivas que lo demuestran, pero no es menos cierto que la hay igualmente en EEUU y Reino Unido, pero ambos no han sufrido los ataques que ha sufrido la deuda soberana europea. Por otro lado,  en el momento en el que el FMI, en un documento de septiembre de 2011, pone en relación la necesidad de capitalización de los bancos europeos con la deuda soberana, introduce factores adicionales de incertidumbre.

               Cuestiones como la deuda griega, que aunque sólo supone el 3% del PIB de la eurozona, está causando una importante perturbación, que no ayuda sino a aumentar esa incertidumbre. Aunque tras los acuerdos de la “troika” esta situación parece haber emprendido el camino de mayor estabilidad. En el caso de que no se hubiera llegado a un acuerdo y se hubiera producido un default desordenado de la deuda griega con salida del euro de Grecia, esto hubiera producido un contagio cuasi inmediato en el resto de economías periféricas especialmente en el caso de Portugal.

                   Este encapsulamiento del caso griego, supondría una mejora y tranquilización de los mercados. De hecho las últimas subastas del tesoro en España, han tenido bastante aceptación, los spreads están cayendo, incluso las entidades financieras empiezan a abrir mercado y esto a su ha tenido reflejo  en los mercados bursátiles.

                  Esto en términos españoles quiere decir, que por un lado, aunque estemos en una situación muy difícil, se dan las condiciones para tomar las medidas que no se han tomado en estos años. Contamos con un gobierno con mayoría absoluta, por lo que puede y debe tomar las medidas necesarias, sin presiones políticas y  la imposibilidad de tomar otro camino. De cara a la opinión pública solo hay una explicación y es que pertenecemos a un club que se llama Europa y para poder seguir perteneciendo a él hemos de cumplir los compromisos y de esta manera conseguir legitimar la posición española, para poder dar con mayor fuerza nuestra opinión sobre las directrices a tomar en un futuro en la Europa común.

                 Nuestro invitado nos recordó como España, en su tradición histórica, empezando desde el año 1959 o a finales de la década de los 70, ha funcionado bien cuando se nos pone un reto exterior, en el caso actual, la reforma laboral y el ajuste del déficit, si bien reconoció que el ajuste al 4.4 del déficit no es realista, puesto que la previsión de caída según el BCE será del 1.5 o según el FMI, del 1.7, por lo tanto ese grado de ajuste no es acorde en este escenario, sin embargo tenemos una oportunidad clara para llevarlas a cabo y después se verá si exclusivamente con la austeridad es suficiente y no hay que tomar medidas adicionales de política económica.

                   Ya en el turno de debate, los asistentes se interesaron por las agencias de rating y su relación con la situación financiera, la posición actual del Santander respecto a otras entidades financieras, al respecto de lo que nuestro invitado comentó que la presencia del Santander en áreas geográficas no inmersas en la crisis europea, tienen una situación más favorable que otros bancos para afrontar el escenario presente.

                   Se le preguntó por las reformas en política económica que estaban llevando a cabo por el ministro Luis de Guindos, con al reducción del sueldo de grandes directivos, etc., a lo que nuestro invitado dijo que la reforma y el saneamiento en el sistema financiero era indispensable y avanzaba en la buena dirección.

                    En su opinión personal, en España habría que subir el IVA, haber bajado las cargas al sector laboral, subir el marginal de renta y haber reducido las cotizaciones sociales.

                   El tiempo en el que se llegue en Europa a una política fiscal más coordinada y que pueda llevar a un eurobono aún está lejos, aunque se debe avanzar en esa dirección.