El interesante sector energético fue la cuestión a tratar en el ciclo de ponencias de Foro Generación del 78 y que recibió a uno de sus máximos exponentes, como es el Presidente de UNESA, Eduardo Montes, habiéndose convertido este sector en uno de los temas de máxima actualidad, debido a numerosas circunstancias confluyentes como la nueva regulación llevada a cabo por parte del gobierno, el avance de las renovables y el cambio de modelo energético que se está planteando, asimismo, a nivel global.
Nuestro invitado desgranó los entresijos de un sector como es la energía, que es uno de los grandes desconocidos, para la gran mayoría, debido a su complejidad.
En primer lugar, el Sr. Montes inició su intervención explicando la importancia que tiene dentro de la economía de un país y de las circunstancias que han hecho que, en la actualidad, sea un sector duramente golpeado por la crisis económica. Hasta ahora la evolución del consumo energético tiene una correlación muy similar al aumento del PIB; sin embargo, en estos momentos, esto no está siendo así. Tradicionalmente, la energía eléctrica en nuestro país sube un 3% acumulativo anual y esto conlleva que cada ocho años el consumo se multiplique por dos y, por ende, todos los planes energéticos proyectados hasta ahora estaban basados en eso.
En la actualidad, es la primera vez en la historia que ha habido, debido a la crisis, una caída tremenda del consumo. Tanto es así, que en 2013 se llegó a niveles del año 2004, perdiendo nueve años de consumo y la tendencia es a seguir por ese camino. La consecuencia de este declive hace que los problemas estructurales de los que adolece esta industria salgan a flote.
La energía eléctrica, comentaba nuestro invitado, es el servicio más básico para una sociedad y, además, es un recurso no almacenable, por lo que condiciona sobremanera su producción.
Una vez que el Sr. Montes nos explicó cuál era la situación actual de la industria de la energía, se adentró en las peculiaridades intrínsecas de la misma. El sistema eléctrico consta de dos partes muy diferenciadas: por un lado, están las actividades reguladas, aquellas que la administración fija su precio (distribución, transporte, subvenciones, etc.) y, por otro, están las actividades liberalizadas, como es el caso de la generación, que es un mercado con oferta y demanda.
El eje vertebrador de un sistema eléctrico es la distribución, porque la energía al no ser almacenable, se consume a la vez que se produce, es decir, que cada vez que se enciende un interruptor, se enciende una central eléctrica. Este sistema supone que si existe algún fallo e alguna central no se puede permitir que no se tenga suministro y aquí es donde entra a tener una importancia fundamental la distribución, que hace que esos fallos no los note nunca el consumidor.
El 98 por ciento de la distribución en España está en manos de las empresas que están en UNESA. La distribución necesita un gran mantenimiento y lo que sucede es que el precio de esa distribución lo fija el Gobierno en la medida que cree oportuno y que, normalmente, no se adecua exactamente a las necesidades reales.
Por este motivo, lo que ha llevado realmente a la ruina al sector eléctrico es la serie de decisiones políticas de gobiernos anteriores. El Sr. Montes señaló que, durante el año 2012, el descenso del consumo fue tan grande que provocó una contracción de las energías pertenecientes al régimen ordinario y subieron las que están dentro del régimen especial, es decir, las renovables. El precio entre ambos sistemas difiere de manera considerable, siendo 48 € por 1mw/h para las energía renovables y 450 € para la fotovoltaica o 350€ la termosolar. Esta diferencia no es sino por decisiones políticas, que no han hecho más que encarecer el precio y que repercute en la factura de todos los españoles.
Esto ha tenido como consecuencia que exista casi 27 mil millones de déficit de tarifa en la actualidad. Esta circunstancia ha hecho tomar al Gobierno actual una serie de decisiones para enfrentarse al problema que, sin embargo, no ha optado por las reformas más adecuadas. Dichas reformas se basan en que cada sector asume el coste de éste déficit, estos son, el Gobierno, las eléctricas y los consumidores, pero si se analizan en profundidad eso no está resultando así exactamente, puesto que los consumidores pagan lo mismo que pagaban antes de la bajada de los precios el año pasado y el Gobierno apenas asume la mitad del coste, sin contar con la asunción del sobrecoste que supone la generación de electricidad a las islas. El resultado es entonces, que las eléctricas asumen en gran medida ese déficit.
Tras la intervención del Presidente de UNESA numerosas fueron las preguntas que surgieron en torno a la ponencia. Nuestros asistentes se interesaron en saber si el Sr. Montes hubiera estado a cargo de la cartera de industria como habría formalizado esa reforma. El Presidente señaló que, aunque es una difícil situación, puesto que las presiones políticas y el sometimiento de sus decisiones a un Consejo de Ministro limita en gran medida la libertad para imponer sus propios criterios, cree que fundamentalmente se hubiera reunido con todo los representantes de la industria energética, poniendo sobre la mesa el buscar las soluciones más oportunas para recuperar los doce mil millones de euros durante tres años necesarios para cubrir el déficit de tarifa. Sin embargo, reconoció que lo que no hubiera hecho es una ley ex novo sin contar con la opinión de los sectores implicados.
Por otro lado, entre nuestros asistentes despertó el interés el conocer las luces y sombras del autoconsumo energético solar-fotovoltaico. El Sr. Montes asumió que se hace especial demagogia con este tema, especialmente porque la mayoría no conoce el mercado donde los costes fijos están subvencionados y, por ende, el resto que no autoconsumen deben de asumirlos, a lo que se suma que la superficie necesaria para poder implementarlo supone tener doscientos metros cuadrados de tejado y, evidentemente, en España las viviendas familiares no disponen del mismo.
Asimismo, reconoció que el autoconsumo fotovoltaico es muy bueno para zonas rurales donde es menos accesible la instalación de energías ordinarias, pero sin olvidar que esto lleva unos costes fijos que han de ser asumidos.
Siguiendo con la industria de las renovables, se reflexionó sobre las decisiones erróneas respecto a la fotovoltaica y su repercusión en la falta de inversión tecnológica, I+D y su efecto en el empleo, saliendo de este modo el dinero hacia manos chinas que fueron las que aportaron la tecnología. Esto tuvo como consecuencia que grandes empresas como Isofotón murieran y que España pagará 21 millones de euros a China, porque las primas eran tan fabulosas y la única limitación era temporal (31 de diciembre del 2007) que para poder cobrarlas se hicieron auténticos despropósitos.
En último término, la existencia o no de déficit a partir de la reforma y la deuda de las eléctricas fueron los temas que cerraron el interesante debate surgido en torno a la reconocida experiencia y conocimiento del sector de nuestro invitado, el Presidente de UNESA.