Manuel Valencia
Vicepresidente Ejecutivo de Técnicas Reunidas S.A.
31 de octubre del 2003
Centrándose en las grandes economías del Asia Oriental, Manuel Valencia expuso sus tesis respecto a la evolución de las relaciones comerciales de nuestro país con esta zona. Para ilustrar dichas relaciones utilizo la experiencia de la empresa española Técnicas Reunidas de la que hoy es Vicepresidente Ejecutivo. Durante la charla quedo patente el interés que despierta esta zona y en especial el gigante Chino.
Desmitificar Asia, pero Asia necesaria
Asia es muy variada pero es, en general, una historia de éxitos. El éxito económico de Japón en la 2ª mitad siglo XX. Hoy sin embargo, se encuentra en el laberinto de una crisis, que tiene que ver con la psicología colectiva japonesa más que con la economía. El “Milagro económico” chino, con un incremento imparable de su PIB, a pesar del sistema político. Otro ejemplo claro de esto es Corea del Sur que a pesar de altibajos (4% para 2001) tiene unos salarios superiores a España o Hong Kong y Singapur que son importantes centros de distribución y de finanzas y que disponen de rentas per cápita superiores a los 25.000 $.
Algunos elementos comunes de la zona:
· Dinámicas comunidades asiáticas en ultramar, no solo en EEUU también en la UE.
· Diferentes “valores asiáticos” compartidos como son el nacionalismo, el Budismo y la seguridad psicológica de que el desarrollo es posible.
· La importancia de los EEUU gracias a su tirón importado. El 25% de las exportaciones totales de la zona se dirigen hacia este país, 40% de las de electrónica.
Actualmente España exporta poco a Asia, unos 500 millones $, frente a los mas de 700 de Holanda o los 1400 de Italia. Los Mercados asiáticos son cada vez son más maduros y requieren tecnología más sofisticada. España no tiene mucha tecnología propia, lo que dificulta la competitividad de sus empresas en este mercado. A pesar de su complejidad, Asia es un mercado primordial para equilibrar a una empresa ante los vaivenes de la coyuntura económica mundial. La inestabilidad económica pero sobre todo política del otro continente “con potencial” América latina refuerzan esta idea. Las empresas tienden a centrarse mercados que pueden aportar resultados a corto plazo (como la UE), pero si no se busca la ventaja comparativa, la subsistencia en la era de la globalización es difícil. Por ejemplo Técnicas Reunidas consiguió subsistir como una empresa de ingeniería nacional, gracias a su apuesta indonesio-china en los 80’s.
Recorrido histórico: Necesidad de apoyo político y financiero
En los 70 y 80 las empresas españolas, que tenían unos productos exportables en calidad y precio pero sin presencia histórica en Asia (salvo el caso de Filipinas), utilizaron como instrumento de penetración el apoyo que les brindaba el Gobierno a través de una línea de crédito en mercados muy seleccionados a los que se les atribuye un alto valor político: Indonesia por ejemplo. Así en Indonesia se logran adjudicaciones llave en mano de plantas de cemento (Centunión), fábricas de aviones (CASA), refinerías (como la que vendió la empresa Técnicas Reunidas junto con Centunión por 1.400 M$). Todo esto fue posible gracias a una línea de crédito a la exportación que creo el gobierno los créditos FAD. El gobierno español utilizó los mecanismos del crédito mixto FAD-comercial, como lo hicieron otros países europeos, para poder penetrar en mercados como el indonesio y el chino. A esta decisión política del gobierno (FAD), se sumó necesariamente la asunción del riesgo por parte del empresario.
Sin embargo, EEUU impulsó y sigue impulsando el llamado consenso OCDE, que prohíbe la concesión de créditos blandos a los proyectos comercialmente viables. Este reduce drásticamente la aplicación del crédito concesional FAD a proyectos industriales. Con esta prohibición se produce en paralelo la pronunciada caída de la exportación española a China. Esta limitación del FAD lesiona a un país como España en Asia pues todavía la percepción de marca-país y de marca industrial es débil y no le permite competir con países de nuestro entorno. El FAD tenía una finalidad de apoyo a la exportación. El consenso OCDE lo ha convertido en un instrumento residual para la exportación española.
Si a pesar de los esfuerzos, la diferencia tecnológica (I+D) de España no está a nuestro favor y las grandes marcas industriales son extranjeras (Siemens, etc.), ¿Cómo puede un empresario español darse a conocer y competir en los mercados emergentes de Asia?
Apoyando al empresario, animándole e incentivándole para que encuentre nichos de mercado (rendijas donde pueda vender) y que el Estado aporte con celeridad el seguro de crédito para estos mercados con riesgo. Ambos tienen que arriesgar. No se trata de soslayar los consensos OCDE, se trata de usarlos con criterios empresariales para que España se arriesgue como las empresas. Es una decisión política. La actitud positiva y animadora de la Administración es por lo tanto esencial. El peso del Estado en España es muy grande y su implicación, o no, decisiva en un proyecto. Por ejemplo habría que multiplicar las visitas oficiales con objetivos económicos.
El Plan Asia, creado por el gobierno del PP, esta bien intencionado pero faltan recursos financieros selectivos y la adaptación de los instrumentos a la realidad cambiante asiática. Asimismo, dado el peso de China en la economía de Asia, parece oportuno sugerir alguna línea de actuación específica para este país. China no necesita lo que le ofrecemos, o mejor cómo se lo ofrecemos. La tradición comercial china se basa en elegir importaciones selectivas que favorezcan la producción local y el empleo.
Actualmente se están dando los pasos en la dirección adecuada por la Administración (Plan Asia) y organismos como el CESCE (Compañía Española de Seguros y créditos a la Exportación). Pero es importante seguir profundizando en ese camino, ya que sólo una actuación conjunta administración/empresas puede remediar ese déficit-país que España tiene en Asia.
Realizado por Pablo Pastega Milans del Bosch