Baldomero Falcones

Presidente de la Fundación FCC

03-04-2013

 

 

 

 

             El día 3 de abril Foro Generación del 78 tuvo como invitado a Baldomero Falcones, un de los empresarios más representativos de este país y actual presidente de la Fundación FCC, que compartió con nuestros invitados su visión sobre la crisis actual y los indicios de mejora que nuestro país está empezando a experimentar. Por otro lado, nos dio a conocer su proyecto empresarial de private equity con el que pretende ayudar a empresas que quieran consolidarse y abrirse al exterior.

                   Comenzó su intervención haciendo hincapié en que la crisis económica está siendo la mayor crisis que nuestro país ha vivido y eso ha condicionado la puesta en marcha de medidas por parte de las instituciones y entidades financieras, ante el desconocimiento de la magnitud y calado de la misma. Una visión que nuestro ponente señaló ya en el título de su intervención, “one off”, esto es, España no supo adaptarse de una forma coherente a la llegada del euro y la política económica emprendida a partir de ese momento, fue uno de los lastres que aumentó los efectos de la crisis durante las dos legislaturas siguientes.

                    Nuestro invitado destacó la importante creatividad e innovación de España en el mundo empresarial, señalando  que una de las características del país hace cuarenta años era la inexistencia de un tejido empresarial, reflejado en que las únicas opciones laborales existentes eran entrar en el Instituto Nacional de Industria o en las Cajas de Ahorros y en la actualidad, las empresas y los profesionales españoles son competitivos y de reconocida experiencia tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

                  En los primeros momentos de entrada en el euro España fijo su política económica en conseguir superávit. La entrada de dinero en aquellos instantes superaba todos los pronósticos (fondos estructurales, fondos de cohesión, préstamos o dinero del mercado), una llegada de liquidez que era imposible de frenar y que supuso el inicio del endeudamiento que ahora lastra nuestra economía.

                  El endeudamiento neto del país por déficit de balanza por cuenta corriente ha sido lo que ha producido el derrumbe de nuestra economía. En vez de frenar y apostar por una política económica más austera y la gestión  sobre la base del equilibrio en la balanza por cuenta corriente, es decir, no endeudar al país, se optó por el crecimiento al 4.5%. Hubiera sido el momento de subir el IVA, los impuestos, quitar desgravación fiscal por vivienda y, si hubiéramos actuado de esa manera, en la actualidad nos habríamos ahorrado en torno a seiscientos o setecientos mil millones de deuda y un millón de viviendas más de las que necesitábamos.

               Durante toda esta década hemos estado viviendo prácticamente un 10% por encima de nuestras posibilidades y eso significó un endeudamiento que superaba prácticamente dos veces el PIB de nuestro país. A pesar de estos datos, no todo se malgastó, de hecho una parte importante revirtió en potenciar las actividades e inversiones en el exterior por parte de grandes empresas como Telefónica, las Eléctricas, FCC, etc., otra parte en infraestructuras y en vivienda, que evidentemente es lo que más nos sobra actualmente.

               Sin embargo, de esta situación estamos saliendo actualmente, la crisis está sirviendo como acicate para poder sanear problemas endémicos en nuestra sociedad y que nadie se había atrevido a intervenir hasta ahora, como es, por ejemplo,  la reforma de las Cajas de Ahorro, que suponían desde hace doscientos años el 50% de nuestro sistema bancario, cuyos Consejos de Dirección estaban en manos de profesionales no relacionados con el sistema financiero como es el caso de políticos o sindicatos.

Otra de las grandes reformas emprendidas que ha modernizado claramente el sector del trabajo es la reforma laboral, que incluso se encuentra entre las más avanzadas de Europa y que ha supuesto una ruptura con patrones que habían sido heredados del régimen anterior.

La reforma de la administración es aún una de las reformas pendientes. En los primeros momentos de la crisis hemos vivido como la administración elevaba su gasto en proporción a los ingresos que percibía, sin darse cuenta de que una parte importante de esos ingresos eran coyunturales y en la actualidad que se han reducido esas asignaciones, el ajuste de gastos se hace absolutamente prioritario. En lo que sí se ha conseguido una importante racionalización de la gestión es en el del presupuesto estructural, que asciende a 14 puntos del PIB y que pocas economías han conseguido.

                  Hoy en día estamos recuperando competitividad y la productividad está en ascenso, de hecho, somos uno de los pocos países que han conseguido defender su cuota de exportación en el mercado mundial, incluso durante la crisis, España ha aumentado su cuota de exportación. Por ello, la balanza por cuenta corriente es un claro reflejo de la buena sintonía de la economía porque aglutina la exportación de bienes y equipos, los servicios, lo que pagas por ingresos, por transferencia, etc., es un claro índice de salud económica y en la actualidad se encuentra en positivo.

                Todo ello son síntomas de una evidente mejoría y en 2014 empezaremos a crear empleo. El Sr. Falcones retomó la idea principal de su intervención y es que España se equivocó una vez, pero ante la crisis de tamaña magnitud, está haciendo y tomando las medidas oportunas para salir reforzada y saneada de esta situación.

                 De forma colateral, la prolongación en el tiempo de estos momentos de dificultad económica ha puesto de manifiesto una serie de problemas y desequilibrios institucionales que son fundamentales reformar para depurar definitivamente la situación en el país. Estos desequilibrios se encuentran en la esfera política, institucional así como en la propia estructura y organización como país.

              En el ámbito político nuestro invitado aseguró que son necesarios cambios muy importantes, por ejemplo en la Ley electoral, que genera gobiernos débiles y dependientes de las autonomías y la implantación de listas abiertas. El ponente mostró su agrado por el sistema inglés, donde hay una circunscripción electoral única y los partidos envían a dos o tres candidatos para convencer a sus locales y tras ese primer momento de acercamiento a los problemas de los ciudadanos se presentan a las elecciones, lo que facilita y fomenta la representatividad y cercanía a la sociedad. El sistema que España tiene es herencia de su historia, pero no debemos conformarnos como sociedad, sino apostar por medidas que nos hagan ser un país dinámico, liberal y avanzado.

              Tras la intervención de nuestro invitado, en el turno de preguntas, el interés despertado entre los asistentes ante las oportunas reflexiones vertidas por el ponente, se tradujo en un debate muy participativo.

                  La primera cuestión se centró en el sector de la administración y en su reforma, que se está demorando por parte del Gobierno. Nuestro invitado insistió en que esta transformación es de un calado máximo y afecta a todo el sector público del país, incidió en la necesidad de modificar el sistema fiscal, la justicia, la duplicidad e incluso triplicidad de responsabilidades según administraciones. Destacó que la cuestión no se tiene que centrar en recortar instituciones públicas sino en ver si son eficientes y necesarias, ese debería ser el criterio a la hora de emprender una reforma. La competencia y la eficiencia son las máximas por las que deberían empezar a regirse las instituciones públicas, de esta forma podríamos atajar problemas como la financiación de partidos, la justicia, los sindicatos, etc.

             En España existe una gran diferencia entre la estructura empresarial, moderna y competitiva, con la estructura de país, que se ha quedado anquilosada y lastrada por problemas heredados de nuestra historia.

                    Por otro lado, despertó el interés otra reforma como es el caso de la energía y el precio de la misma. El Sr. Falcones señaló que España tiene unos 100.000 megavatios, pero no se consume ni la mitad de esa cantidad. Uno de los grandes problemas es resolver el déficit de tarifa y que además heredarán generaciones futuras. El problema de las energías renovables es uno de los más urgentes a resolver, por un lado por el proteccionismo e intervencionismo por parte del Estado de las mismas ya que ha repercutido directamente en el bolsillo del ciudadano y por otro lado aprovechar un sector como las renovables en un país que es puntero en el mundo, pero con una política de precios acorde y donde se favorezca la competencia.

                En otro término, el ámbito laboral también despertó el interés entre nuestros asistentes y le preguntaron cuál sería su posición ante el derecho de huelga y su posible regulación. El ponente destacó que para él no existía ningún problema con el derecho de huelga pero sí con el anquilosamiento de los sindicatos, puesto que si en los primeros momentos de la democracia los sindicatos jugaron un papel importantísimo e imprimieron modernidad a nuestra sociedad, en la actualidad no han sabido adaptarse e incluso han recurrido a prácticas que no son propias de un país moderno y, por otro lado, han defendido de manera prioritaria a profesionales maduros, padres de familia y se han olvidado de los jóvenes, de los contratos temporales y de dar flexibilidad al sector y a la economía.

                 Otro de los temas que suscitó interés fue su proyecto sobre private equity al que nuestro invitado respondió que lo que espera fundamentalmente  con este nuevo proyecto es impulsar y favorecer la creación de un entorno favorable para que todos aquellos jóvenes que quieran emprender les resulte cómodo.

             Diferentes temas cerraron el debate del encuentro, como la reflexión sobre la responsabilidad bancaria en el tema inmobiliario o el sector de I+D en España