Manuel Conthe Gutiérrez

Presidente del Consejo Asesor de Expansión y Actualidad Económica

28 de Mayo del 2009

El pasado 28 de mayo “Foro Generación del 78” tuvo como invitado a Don Manuel Conthe Gutiérrez, ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y, en la actualidad, presidente del Consejo Asesor de Expansión y Actualidad Económica.

Nuestro invitado centró su exposición en la crisis económica que atraviesa España, en la que se solapan, por un lado, la grave crisis financiera internacional, y, por otro, dos crisis adicionales específicas de España: la producida por el pinchazo de la burbuja del sector inmobiliario; y la pérdida de competitividad acumulada durante los últimos diez años.

Recordó que, según uno de los más asiduos comentaristas de su blog en Expansión, la burbuja y posterior crisis de la vivienda está teniendo en España un efecto generacional grave e injusto, pues la generación de los nacidos hasta principios de los años 50 ha podido revender muy caras las casas que compraron a bajos precios y se han lucrado con la burbuja; mientras que una generación de jóvenes –que llama de “mutilados hipotecarios”- se ha hipotecado casi de por vida para comprar viviendas sobrevaloradas que tras la crisis están empezando a valer que el préstamo hipotecario que las grava (“negative equity”).

Otros países europeos –como Alemania, Francia o Italia-, están sufriendo también el embate de la crisis financiera internacional, pero no vivieron una burbuja inmobiliaria propia. El Reino Unido sí la sufrió, pero se manifestó sólo en un aumento del precio de la vivienda, no en la hipertrofia del sector de la construcción, como en España. La crisis de la vivienda lastrará, pues, la recuperación económica en España.

A la crisis de la vivienda se suma la pérdida de competitividad acumulada por la economía española desde que ingresamos en el euro. A preguntas de una participante, rechazó de plano la idea de abandonar el euro, pero indicó que, precisamente por eso, era preciso buscar fórmulas que permitieran recuperar la competitividad perdida. La congelación e incluso reducción de precios y salarios nominales pudiera ser necesaria. Señaló como digna de estudio la conocida propuesta de algunos economistas de que se rebajen las cotizaciones sociales y se aumenten el IVA o los impuestos esenciales, de forma que no haya una pérdida neta de recaudación tributaria, pero se consiga un abaratamiento relativo de los productos fabricados en España, lo que equivaldría a una suerte de “devaluación sintética”.

¿Qué sector o empresas tomarán el relevo del sector de la construcción? El Sr. Conthe respondió que las ventajas comparativas son dinámicas e imprevisibles, y es difícil predecir “por dónde sacará la cabeza la economía española”. Lo importante será crear un clima favorable para la actividad empresarial y la innovación, sin que las autoridades deban aspirar a adivinar los sectores con futuro. A su juicio, el actual Gobierno concentra casi en exclusiva sus mensajes políticos en la protección y en los derechos –ironizó que España a veces más que un “Estado de Derecho” parece un “Estados de derechos”, en plural, en el que apenas se habla de obligaciones-, sin que manifieste con claridad la convicción de que la pujanza de las empresas y su capacidad de competir y exportar será decisiva para lograr una recuperación duradera de la economía española.

A la pregunta de quiénes eran los responsables de la crisis financiera internacional, el Sr. Conthe manifestó que había muchos y que, como antiguo presidente de un organismo supervisor, no se excluía del amplísimo círculo de personas e instituciones que no habían alertado del peligro de crisis. Señaló que hasta septiembre de 2003 el Banco de España avisó con claridad de la sobrevaloración de la vivienda, pero a partir de esa fecha mantuvo silencio, acaso por sugerencia de las autoridades políticas. Ha habido también en el sector privado muchas instituciones responsables de la crisis. Entre ellas citó a las agencias de rating, cuya metodología para calificar productos estructurados adoleció de dos grandes defectos: usar una base estadística histórica demasiado corta, que no permitía ver el riesgo de impago derivado de una caída del precio de la vivienda; y suponer estadísticamente independientes los impagos de los distintos préstamos hipotecarios integrados en un mismo vehículo.

Reconoció que siempre es difícil alertar con antelación de una futura crisis, porque nunca se tiene la certeza absoluta de que se producirá y todos tendemos a aplicar una “presunción de permanencia de la felicidad”, similar a la “presunción de inocencia” del Derecho Penal. Nunca resulta popular aplicar el “principio de precaución” que defienden los medioambientalistas y adaptar medidas preventivas dolorosas para evitar una crisis futura.

A juicio del Sr. Conthe, la democracia española ha ido perdiendo calidad a medida que nos alejábamos de 1978, porque la actividad política resulta cada vez menos atractiva para los grandes profesionales, a diferencia de lo que ocurrió durante la Transición y los primeros años de democracia. Los partidos políticos y las listas electorales se han ido llenando de políticos de profesión, que a veces son meros “jornaleros del escaño”, subordinados por completo a las directrices y decisiones de las burocracias de sus partidos. Sería por eso un error ampliar más el régimen de incompatibilidades de los diputados y exigirles dedicación exclusiva: por el contrario, habría que exigir que todos los diputados y políticos tengan una profesión alternativa que les permita ganarse la vida. Siempre que se eviten conflictos de interés, la compatibilidad debiera ser casi una obligación.

Ese deterioro de la calidad de la vida política en España hace especialmente necesario el fortalecimiento de la sociedad civil y de sus foros, como “Foro Generación del 78”.