Augusto Gonzalo Palomo

Consultor Director Socio Mercado de Servicios y Administración Pública de la consultora Tea-Cegos

30 de marzo del 2006

Augusto Palomo Gonzalo, Consultor Director Socio de la Consultora Tea-Cegos, estuvo con nosotros el pasado 30 de marzo para hablarnos de las siete virtudes del liderazgo. Su ponencia se apoyó principalmente en el libro del Doctor Stephen R. Covey, “Los siete hábitos de las personas altamente efectivas” que ha vendido unas 16 millones de copias en todo el mundo y ha sido traducido en más de 38 idiomas.

El ponente nos hizo un resumen del libro explicándonos las grandes pautas del mismo. Todos tenemos hábitos y son importantes para llevar una vida organizada. Para que un hábito sea eficaz, que es realmente de lo que se trata, necesitamos primero un conocimiento (que hacer y porque), luego una habilidad (como hacerlo) y por último un deseo (querer hacerlo). Después de definir como crear un hábito, recordamos que cuando somos niños dependemos para todo de nuestros padres y somos muy dependientes. Con nuestro crecimiento evoluciona también nuestro carácter y nos damos cuenta de que somos capaces de ser independiente, que decidimos por nosotros mismos y como consecuencia, desarrollamos nuestra creatividad y nuestra capacidad mental. Cuando hemos llegado a este nivel, entonces somos capaces de ser interdependientes, y obviamente nos damos cuenta que necesitamos a los demás y que los demás también nos necesitan. A partir de ese momento, somos capaces de crear hábitos.

Los siete hábitos necesarios para que las personas efectivas tengas éxito, son los que enumeramos a continuación, siempre siguiendo las pautas del libro del Dr. Stephen R. Covey:

1. Ser Proactivo.
Las personas son responsables de sus propias elecciones y tienen la libertad de elegir. Las personas proactivas desarrollan la habilidad de seleccionar su respuesta, haciéndola más un producto de sus valores y decisiones que de estados de ánimo. Son aquellas personas responsables de su propia vida. Ellos determinan la agenda que quieren seguir y eligen las respuestas que dan a lo que sucede alrededor de ellos. No significa sólo tomar la iniciativa, significa que, como seres humanos, somos responsables de nuestras propias vidas. Podemos subordinar los sentimientos a los valores. Tenemos la iniciativa, la capacidad y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan de la forma que las hemos planteado.

2. Comenzar con un Fin en mente.
La creación mental precede a la creación física. Estas personas utilizan la visión personal, siguen los principios universales y el profundo sentido del significado de su vida, para llevar a cabo las tareas de manera positiva y efectiva. Son personas que se percatan y son perfectamente conscientes de que las cosas son creadas mentalmente antes de ser creadas físicamente, establecen prioridades antes de seleccionar los objetivos fijados y emprender el trabajo.

3. Poner Primero lo Primero.
La efectividad requiere equilibrar relaciones importantes, roles y actividades importantes. Estas personas ejercitan la disciplina, planifican y ejecutan según las prioridades. Ellos también hacen lo que dicen y pasan la mayor parte del tiempo trabajando en las cosas importantes para su vida. Son aquellas personas que dan respuestas a las actividades que tienen programadas. La persona debe saber muy bien organizar y administrar su tiempo para poder llevar a cabo las prioridades. Por supuesto, es imprescindible dedicar más atención a las actividades que son urgentes pero no importantes y más tiempo a aquellas que son importantes pero no necesariamente urgentes.

4. Pensar Ganar-Ganar.
Las relaciones efectivas y duraderas requieren un beneficio mutuo. Estas personas tienen una mentalidad de abundancia y espíritu de cooperación, logran una comunicación efectiva y un alto nivel de confianza en su relación con las demás. La importancia radica en conseguir la efectividad a través de los esfuerzos cooperativos de dos o más personas.

5. Buscar Primero Entender y Luego Ser Entendido.
El diagnostico debe preceder a la prescripción. La comprensión llega a través de escuchar con empatía. Observando detenidamente y escuchando con empatía, estas personas, sin poner en juicio a los demás, se interesan en conocer las necesidades, intereses y preocupaciones de los otros. Es una de las habilidades maestras de la vida, la clave para construir relaciones y la base del profesionalismo. La mayoría de los problemas de credibilidad comienzan con las diferencias de percepción. Para resolver estas diferencias y restaurar la credibilidad se debe practicar la empatía.

6. Sinergizar.
El todo es mayor que la suma de las partes. Las personas efectivas saben que el todo es más grande que cada una de sus partes, valoran y aprovechan las diferencias, dando como resultado una cooperación creativa y un trabajo en equipo. Por lo tanto, este hábito surge de valorar diferencias, reuniendo perspectivas diferentes dentro de un espíritu de respeto mutuo para el bien de todos.

7. Afilar la Sierra.
La producción (resultados) requiere del desarrollo de la Capacidad de Producción (recursos). Las personas efectivas saben que es necesario renovarse y mejorar en todos los aspectos tanto físicos como mentales, emocionales y espirituales que afectan todos los aspectos de su vida y les permiten trabajar en los otros seis hábitos. Es importante reconocer que cualquier cambio implica riesgos y un temor a fracasar, y esto es lo que hace que muchos se resistan al cambio. Quienes asumen este reto, son personas que poseen dentro de sí, un conjunto de valores para toda la vida y que actúan conforme a ellos. Esta integridad les proporciona un sólido fundamento de seguridad que les permite manejar la transformación con efectividad.

Para terminar, el ponente insistió sobre la importancia que tiene la personalidad, los valores, la educación, la cultura… y el esfuerzo de cada uno pero que desde luego si se siguen estos siete hábitos, el éxito profesional llegará con más facilidad y de manera duradera. Como se planteó en el debate que siguió la exposición de D. Augusto Palomo, intervienen muchos otros factores externos que influyen en el desarrollo del propio éxito de las personas como por ejemplo, las relaciones con los superiores, el carácter/personalidad de los demás o las estrategias y prioridades de la Empresa. Para conseguir los resultados que las personas efectivas tienen como meta, deben de manejar y aplicar en su justo momento estos siete hábitos sabiendo que la efectividad se consigue a través de la escucha y la toma de decisiones fundada en valores justos y duraderos.

Juliana Huerta Martínez