Josep Piqué
Presidente de Vueling
Jueves 27 de octubre de 2011
El jueves 27 de octubre contamos con la estimable presencia de D. Josep Piqué, dentro de ciclo de ponencias.
Un coloquio que prometía interesante por el interés que despertaba la figura del Sr. Piqué, así como por la cercanía que mostró con todos los allí congregados.
El tema con el cual nos ilustró, no es sino aquel en cuya materia es más que un experto, no sólo de formación, como economista, sino también por la labor tantos años desempeñada en carteras ministeriales relacionadas, como Industria, Ciencia y Tecnología y Asuntos Exteriores.
Para situarnos dentro de lo que ha sido determinante en la configuración del escenario
político del que ahora estamos siendo partícipes, el Sr. Piqué nos hizo una aproximación histórica para centrar las relaciones y cambios que han supuesto una modificación de los centros de poder, tanto político, económico, social, como en todos los ámbitos de la vida.
Señaló el eurocentrismo y hegemonía occidental posteriormente, como los ejes directores del concierto mundial durante los últimos cinco siglos. Unos siglos donde Europa ha sido el poder dominante en la política internacional, hasta que tuvo que ver como EEUU irrumpía en ese dominio a partir de la IIGM.
Ese eurocentrismo ha creado una conciencia de presencia, control y reparto del resto del mundo bajo sus intereses. Ejemplos claros de esa intervención los tenemos en África, América, Asia y Oceanía.
Según nuestro ponente, éste es uno de los primeros parámetros que ha cambiado en la actualidad. El mundo ya no es occidental, una simple afirmación que tiene consecuencias determinantes para entender la crisis y revueltas que estamos sufriendo en la actualidad.
Volviendo a ese dominio occidental, primero de Europa a partir del siglo XV, donde países como España, Francia y Portugal en primer lugar se erigen como cabeceras de la política europea y por ende, internacional en aquellos momentos.
Ese dominio europeo, es sustituido, desde la IIGM, por dos potencias de signos absolutamente distintos, estas son EEUU y URSS, occidentales, sí, pero extraeuropeas. El mundo se divide a partir de ese momento en dos bloques, encabezados por EEUU para el bloque occidental y la URSS, para el bloque oriental.
Una situación que parecía inamovible, basada en la política del terror que conminaba a sufrir una larga Guerra Fría, puesto que el enfrentamiento abierto entre ambas potencias supondría una destrucción del mundo, teniendo en cuenta que el potencial nuclear tenía la capacidad de destruir varias veces el planeta que conocemos.
Sin embargo, no todas las situaciones son eternas. Algo que parecía impensable sucedió, la URSS se rindió sin condiciones, debido a la insostenibilidad de esa situación, una URSS claramente ahogada en sus propias pretensiones.
A partir de ese momento será EEUU quien marcará las pautas y directrices en cuanto a política internacional.
Una situación que de nuevo, empieza a mostrar las fisuras que le están produciendo los acontecimientos internacionales. Estamos viviendo una desoccidentalización del mundo actual. Los valores que han dirigido nuestras vidas durante esos cinco siglo, democracia, economía, derecho e igualdad, que son netamente occidentales, están sufriendo la presión de otros modus vivendi que hasta ahora estaban alejados de los grandes centros de poder.
Nuestro invitado señalaba que están empezando a quedar obsoletos términos como el Tercer Mundo, simple mercado de abastecimiento de las grandes potencias o las Potencias Emergentes, que ya han emergido y con un potencial, que es ahora cuando los estados occidentales las miran directamente. Ejemplos de ello son China, India, Indonesia, Sudáfrica, Brasil y Turquía, en algunos casos recuperando su propia historia, como es el caso de este último. Todo esto supone que se tengan que modificar las potencias exteriores y redirigir los objetivos. En el caso de España podemos ver tres claros ejes de actuación: su política europea, mediterránea y con Iberoamérica (especialmente).
El centro de gravedad del planeta, se ha ido desplazando, dejando el meridiano de Greenwich, clara división europeizante del centro de poder, hacia el estrecho de Malaca, un evidente viraje hacia el Pacífico. El Estrecho de Malaca es la conexión natural históricamente entre el Índico y el Pacifico. ¿Por qué se ha ido desplazando? En primer lugar, porque el peso demográfico mundial se encuentra allí, de los 7.000 millones de personas que pueblan el mundo, apenas son unos centenares los europeos. Por otro lado, el peso económico, político e ideológico se está desplazando también en esa dirección. Analizando esta nueva composición internacional, vemos que Europa queda en una posición muy periférica, desplazada de su centralidad durante tantos siglos.
Las miradas se dirigen cada vez más hacia el Oriente y hacia el Sur.
Después de introducirnos en la evolución que a nivel internacional está sufriendo la política, Josep Piqué nos ilustró el origen de Europa para hacernos ver como contra la crisis, tanto en España como en el continente, sólo existe una respuesta: Más Europa.
La construcción europea es la historia de un éxito. Europa nace del miedo, un miedo a la reproducción de la guerra en el espacio europeo. En setenta años sufrió tres terribles guerras, desde la franco-prusiana hasta la IIGM. La pregunta sobre cuál podía ser el elemento que unifique intereses entre estados europeos era claramente la economía. Unir intereses económicos para garantizar la paz. Una unión que fue evolucionando e implementando nuevos intereses a las políticas comunitarias, hasta llegar a la UE, donde la cesión de soberanía por parte de los estados miembros, supone compartir el espacio judicial, la política de defensa, etc.
Sin embargo, en estos momentos, vemos como a pesar del esfuerzo que supone esa unión, otras potencias van más rápido. La respuesta rotunda ante esa circunstancia es la creación de una Europa aún más fuerte. Un ejemplo clarificador de esta respuesta es que si España saliese de la UE, la devaluación del nivel de vida alcanzaría el 50%, o en el caso de Alemania de un 20%.
Aunque Alemania sigue siendo la cabeza de Europa, se han de adoptar medidas que los contrarresten, puesto que el eje franco-alemán, hasta ahora germen de todas las decisiones europeas, ve como la posición francesa se debilita cada vez más. Gran Bretaña sigue la misma política que la ha caracterizado, alejada de los problemas de la UE, por otro lado Italia está inmersa en una crisis política y moral acuciante, por lo que no podría ser un estado que contestase a Alemania y sin embargo, los ojos de vuelven hacia España, que podría ser una contrapeso, si consiguiese un gobierno fuerte y estable.
Por diversas razones, afirmó el Sr. Piqué, para solucionar los problemas internos en España, Europa debe ir resolviendo los suyos, políticas de control fiscal común, un Banco Central Europeo que actúe como tal, que sea posible la emisión de eurobonos dentro de un plano igualitario, siendo esto el resultado de un proyecto propiamente político.
El problema de la deuda española, por ejemplo, no es su volumen, porque en términos relativos es inferior a la de otros países como Francia, Alemania u Holanda. El problema es que nuestros acreedores desconfían de la posibilidad de devolución de la deuda española, porque la economía no crece y para que España crezca es necesario un gobierno fuerte que implemente las medidas necesarias, políticas de rigor presupuestario y reformas fundamentales, como el mercado de trabajo o la reestructuración del sistema financiero, porque una peculiaridad de esta crisis es la inexistencia de crédito.
La crisis que invade los mercados financieros es singular, fundamentalmente porque es una superposición de crisis que depende de las particularidades del país (crisis inmobiliaria, financiera, etc.). Es una crisis del sistema financiero en sí mismo, un ejemplo de ello es la desaparición del mercado interfinanciero.
Para superarla se necesitan buenas políticas, rigor y austeridad financiera. Ponerse a trabajar en ellas en dos focos:
A nivel interno, con políticas de contención y austeridad fiscal. Reformas que nos permitan ser otra vez un país competitivo.
A nivel exterior, centrándose fundamentalmente en la política europea.
Tras la ilustradora intervención del Sr. Piqué se abrió el debate en torno a cuestiones que despertaron la curiosidad entre nuestros asistentes. Por un lado el papel de China en el nuevo contexto político y el mercado que los soporta como son los EEUU y Europa. La sostenibilidad de los desequilibrios sociales y económicos se hace cada vez más difícil.
Por otro lado, ent
re nuestros invitados surgió la pregunta en torno a la estabilidad del espacio europeo. Los mecanismos de polarización que surge en el contexto económico europeo y las diferencias de competitividad entre estados miembros, que juegan en contra de los menos productivos. Una pregunta cuya respuesta por parte del Sr. Piqué venía marcada por hacer hincapié en la necesidad de unidad fiscal europea, mitigando los desequilibrios existentes y añadió que no se podía responsabilizar a la banca de los problemas con respecto a la deuda soberana, siendo los estados los auténticos responsables.