Aldo Olcese
Presidente del Instituto Español de Analistas Financieros y Presidente/Consejero Delegado delGrupo
6 de Octubre del 2005
Aldo Olcese
Presidente del Instituto Español de Analistas Financieros y Presidente/Consejero Delegado delGrupo
6 de Octubre del 2005
Aldo Olcese estuvo con nosotros el pasado jueves 6 de octubre para hablarnos de la situación actual de los mercados financieros. Su ponencia se centró en más temas de actualidad, como el proceso de buen gobierno corporativo y la estructura del capitalismo español.
En España y en el mundo entero se está desarrollando un proceso de buen gobierno corporativo, esto es, cómo se ejerce el poder económico en el mundo de las grandes empresas cotizadas en la Bolsa. El origen de este proceso está en los escándalos financieros internacionales. El proceso de buen gobierno y de transparencia consiste en que los valores capitalistas de la responsabilidad social corporativa, de la transparencia y de la ética devengan en obligatorios, en necesarios, y que por tanto configuren un nuevo modelo capitalista liberal que ha de asentarse en un ejercicio más leal de la libertad económica.
En la comisión de reforma del buen gobierno, de la que el Sr. Olcese forma parte, se está intentando conseguir el establecimiento de unos códigos de principios de actuación en el marco del ejercicio del poder económico. El proceso se está desarrollando razonablemente bien, aunque en sus inicios hubo bastante resistencia por parte de las empresas, pero ahora han entendido que el buen gobierno societario es algo que mejora la eficiencia de las empresas, que no debe ser concebido como un elemento reactivo a los grandes escándalos financieros, y que en la nueva era del capitalismo es imprescindible que los dirigentes actúen de una manera transparente, ética y responsable.
Los conceptos del buen gobierno societario tienen una base anglosajona, los principios del “governance” tienen su origen en Inglaterra y en Estados Unidos y son propios de países donde la estructura de capital está muy dispersa. La estructura de capital en España es muy distinta a la del mundo anglosajón, es una estructura de capital concentrada en manos de pocos grupos dominantes, generalmente financieros. España tiene que asumir un reto muy importante, la aplicación de conceptos de buen gobierno propios de mercados capitalísticos de corte anglosajón en un mercado de corte manifiestamente no anglosajón. Es importante que este proceso comience a dar sus frutos, ya que empieza a haber un factor de discriminación positiva hacia aquellas entidades y países donde el gobierno corporativo y la transparencia se toman en serio y negativa hacia aquéllos que no lo hacen, y de hecho hay una serie de primas en el valor de las compañías cotizadas que ya recogen que una compañía esté haciendo un buen trabajo en este campo o esté haciendo un mal trabajo.
Existen tres mandatos que el Gobierno actual ha dado al Grupo Especial de Trabajo de Gobierno Corporativo, que son: 1- La realización de un código unificado de buen gobierno corporativo de las empresas cotizadas, que unifique el Código Olivencia, las recomendaciones del informe Aldama, de la Unión Europea y de la OCDE, 2- recomendar medidas que favorezcan la presencia de mujeres en los consejos de administración de las compañías cotizadas, y 3- sugerir medidas encaminadas a dotar de un nuevo “governance” a las cajas de ahorros y pensiones.
Sobre este último punto, conviene resaltar la fuerte presencia accionarial que hoy en día tienen las diferentes cajas de ahorros en las empresas cotizadas. En los últimos años se ha producido un fenómeno de sustitución, dónde las cajas de ahorros han asumido de manera creciente (y en detrimento de los bancos) el papel de accionistas de referencia de las empresas cotizadas. En parte esto es así porque el sector de las empresas de Private Equity se ha desarrollado muy lentamente en España. Aunque las cajas han venido a ocupar un espacio necesario dentro del mercado español, dada su naturaleza particular (su estructura de capital no es capitalista) seria recomendable adoptar medidas que permitieran asegurar el adecuado funcionamiento de una economía de libre mercado. A este respecto existen básicamente tres grandes teorías sobre lo que se debería hacer: La primera consistiría es cambiar normativamente el modelo de negocio de las cajas de ahorro, mediante prohibición expresa a las cajas de ahorro de tener participaciones industriales. La segunda teoría consistiría en modificar la estructura de capital de las cajas de ahorros dotándolas de acciones, lo que significaría la antesala de una privatización de las mismas. La tercera y última de las teorías y para el Sr. Olcese la más acertada es hacer un “corporate governance” especifico para las cajas de ahorros, que disminuya el poder político en la ejecución de sus negocios.