Trinidad Jiménez
Secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE

11 de Mayo del 2005

Trinidad Jiménez, como Secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, vino a explicarnos la política exterior que el Gobierno está llevando a cabo. Su discurso se centró en explicar las decisiones que su partido ha tomado desde su llegada al poder y el porqué de las mismas.

Desde el Partido Socialista siempre se ha valorado que la política internacional tiene que ser una política de consenso, es por eso que se ha querido en un primer lugar retomar los ejes básicos que componían la política exterior española. La primera decisión que se tomó, la de retirar las tropas españolas de Irak, está amparada en una propuesta electoral y en un sondeo de opinión que mayoritariamente quería la retirada de dichas tropas. Para los socialistas la ética política se funda en cumplir los compromisos que se adquieren ante el electorado.

A parte de esta decisión, el partido socialista centra su política en los siguientes ejes:

Unión Europea. Hay varias prioridades ante la UE. La primera era buscar un consenso para la aprobación de la Constitución Europea. Por otra parte, recuperar el protagonismo junto con Francia y Alemania en el proceso de integración europea. Otro de los retos frente a la UE es la negociación de los Fondos Estructurales, España tendrá que contribuir, después del ingreso de los diez últimos países en la Unión, al sostenimiento de dichos Fondos. Habrá entonces que buscar otros instrumentos para la percepción de ayudas que tienen que ver con el desarrollo del empleo, nuevos emprendedores, desarrollo tecnológico, I+D… Por último, dentro de los retos en la UE está la incorporación de los nuevos socios, hay que definir que tipo de Unión queremos. Se ha hecho una apuesta muy fuerte por la integración política, por una unidad política cada vez mayor, por una transferencia de competencias, de cesión de soberanía e incluso de una incorporación de nuevos socios como Turquía y Rusia que no tienen porqué diluir la propia unidad.

América Latina. España nunca ha aprovechado al máximo las oportunidades que tiene en las relaciones con América Latina. Tenemos que pensar que compartimos la misma lengua, las mismas raíces, la misma cultura, y que tiene un gran potencial de futuro que aún no ha sido explotado, y los latinoamericanos esperan un mayor compromiso social y político por parte del gobierno español. El presidente Zapatero, en sus primeros meses de Gobierno ha tenido una gran fijación en América Latina, ha buscado una interlocución con muchos países latinoamericanos, lo que también ha recibido muchas críticas. Pero no se trata de relacionarse con gobiernos con los que se comparte todo, sino de relacionarse con países más allá de los gobiernos. El Partido Socialista tiene un compromiso y una responsabilidad histórica de mantener un vínculo estrecho con el conjunto de América Latina. Se va a celebrar el próximo mes de Noviembre en Salamanca la Cumbre Iberoamericana y se está trabajando en una agenda concreta que nos permita avanzar en ámbitos de colaboración como son la cooperación cultural, científica, económica, académica… Y por último se está trabajando en la creación de una Secretaría General con sede en Madrid.

Relaciones con el Magreb. Es otro objetivo del actual Gobierno recuperar las relaciones con los países del Magreb, y en particular con Marruecos. Las relaciones con este país se han visto afectadas en numerosas ocasiones y es irresponsable mantener una situación de enfrentamiento permanente con un país que apenas está separado por catorce kilómetros. Hay que buscar vías de cooperación y el buen entendimiento con este país con el que nos unen muchos intereses, no sólo comerciales por parte de los empresarios, sino también de seguridad nacional. Hay que centrarse en la consolidación de la democracia en Marruecos, así como en temas de derechos humanos, igualdad de la mujer, etc. temas que sólo se pueden abordar estando a su lado. Igualmente hay que pensar en Túnez y otros países del Magreb como Turquía y Argelia.

Por último, las relaciones con Estados Unidos requieren un apartado especial. La relación con los americanos ha sufrido un enfriamiento con la decisión del presidente Zapatero de retirar las tropas de Irak, por parte de EEUU hubo una reacción de rechazo a esa decisión. Pero se ha demostrado que con el paso del tiempo las relaciones con ese país evolucionan con toda normalidad. En ningún momento la actividad económica o comercial se ha visto interrumpida. Y en cuanto a la cooperación antiterrorista, un eje fundamental de la política del Gobierno, es el campo donde más intensamente se han desarrollado las relaciones con Estados Unidos.

Queda también pendiente una relación más estrecha con el conjunto asiático: China va a ocupar el primer lugar en el mundo en no más de quince años. China está experimentando un gran crecimiento económico, demográfico y una evolución política de manera que va a tomar el relevo a Estados Unidos. China además tiene una cooperación intensa con Taiwán y Japón más allá de las diferencias y enfrentamientos territoriales con los que es previsible que formen un núcleo regional integrado. A estos retos España aún no está preparada para enfrentarse, ni política, ni económica ni culturalmente.

Hay otro apartado que tiene que ver con una determinada actitud en la política exterior que España tiene que desarrollar dentro del mundo: es la vuelta al multilateralismo. Si queremos conformar un nuevo esquema de seguridad mundial tenemos que basarlo en una multiplicidad de conjuntos regionales que busquen un mayor equilibrio a la hora de tomar decisiones. Esto lo ha hecho Zapatero tanto desde la propuesta de reforma de Naciones Unidas como una auténtica organización de obligado cumplimiento, como desde las apuestas que se han hecho en la lucha contra el hambre y la pobreza en la Cumbre del Milenio o en la apuesta que se hace por la Alianza de Civilizaciones, todo esto es la apuesta por el multilateralismo y la legalidad internacional