Andrés Pastrana
Ex-Presidente de Colombia
25 de Octubre del 2004
Andrés Pastrana Arango, Presidente de Colombia desde 1998 hasta 2002, comenzó su exposición antes los socios y amigos del Foro Generación del 78, enumerando los 3 problemas fundamentales con los que se encuentra Colombia actualmente:
1. El narcotráfico. Hoy en día existen aproximadamente 150.000 hectáreas de coca plantadas en todo el mundo, de las cuales 100.000 se encuentran en Colombia.
2. Las guerrillas : Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de inspiración marxista, con 40 años de historia y mas de 2500 guerrilleros y el Ejecito de Liberación Nacional (ELN) de inspiración castrista, aunque con menos fuerza que las FARC.
3. Los Paramilitares: movimientos de lucha agrupados como Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Estos 3 problemas tienen una relación directa.
Pastrana opina que el narcotráfico es la principal causa de la difícil situación por la que atraviesa Colombia. El origen del conflicto y de la corrupción se debe a los narcotraficantes, hoy principal fuente de financiación de las FARC, el ELN y de los grupos paramilitares.
A lo largo de su historia, las guerrillas se han desarrollado a medida que el negocio del narcotráfico se hacia mas grande. En un primer momento, las guerrillas financiaron su crecimiento (compra de armas, captación de guerrilleros en zonas rurales desfavorecidas) cobrando un “impuesto revolucionario” a los propietarios de las plantaciones. Con esto, ellos les garantizaban la vigilancia y seguridad de los cultivos. Sin embargo hoy en día y gracias en parte a la desmantelación de gran parte de los carteles de la droga (Cali y Medellín), las guerrillas y también los paramilitares han pasado de proteger a controlar una gran parte de las plantaciones. Actualmente guerrillas y narcotráfico son dos caras de una misma moneda, ya que sin los ingresos que les proporciona el comercio de la coca, las guerrillas no tendrían medios suficientes para subsistir.
Negociaciones con las FARC y el ELN.
Andrés Pastrana llego a la presidencia de Colombia en 1998, con el compromiso de iniciar un proceso negociador con las guerrillas y los paramilitares para conseguir la paz.
Nada más ser elegido, Pastrana inicio dichas negociaciones. Con el líder de las FARC Manuel Marulanda “Tirofijo” se llego a establecer una agenda que definía una serie de etapas para llegar a un acuerdo de alto al fuego. Después de concederles una zona desmilitarizada de 42000km2 como muestra de buena voluntad, se comenzó una ronda de negociaciones que después de varios meses de altibajos se rompieron ante la escalada de las acciones terroristas de este grupo.
Respecto a las negociaciones con el ELN, después de una serie de discusiones con la intermediación de la diplomacia cubana y cuando el acuerdo parecía cercano, sin razón aparente, este grupo puso fin al proceso.
Desde un primer momento, Pastrana recibió criticas por esta estrategia de negociación con grupos violentos. Sin embargo el argumenta que durante estas negociaciones se desarrollaron iniciativas que han permitido no solo ganar la “batalla política” a las guerrillas en el escenario internacional, si no también sentar las bases para que hoy en día se pueda luchar eficazmente contra el narcotráfico y contra las guerrillas “Una guerrilla próspera y rica es, sin duda, una guerrilla con la que se hace más difícil negociar la paz”. Para ilustrar esto cito varias iniciativas:
Se fortaleció al, hasta ese momento desmotivado, ejercito colombiano, con una inyección de 900 millones de dólares provenientes del Plan Colombia. Se incremento el número de soldados profesionales en un 150%, pasando de 22.000 en 1998 a 55.000 en 2001. Se cuadruplico el número de helicópteros de artillería y se duplico el número de helicópteros de transporte.
Se consiguieron éxitos diplomáticos, como la inclusión de las guerrillas en la lista de grupos terroristas de la UE y de los EEUU y se puso en marcha el “Plan Colombia” un paquete de medidas basado en la lucha contra el narcotráfico y los cultivos ilícitos, que incluían la fumigación de grandes plantaciones de coca que son controladas por los narcos y guerrillas y una serie de medidas para motivar a los campesinos (con pequeñas plantaciones de coca de las que dependen para su subsistencia) a plantar cultivos alternativos. Gracias hasta plan se han conseguido eliminar unas 40.000 hectáreas de coca.
¿Pero como acabar de una vez con el narcotráfico y por lo tanto con la principal fuente de financiación de las guerrillas?
Ante esta pregunta Pastrana es claro “el mundo tiene que entender que sin demanda no hay oferta y que, eliminándola, el problema del narcotráfico tocaría a su fin”.
El problema de la droga no es solo de los países productores si no también de los consumidores (básicamente EEUU y la Unión Europea). Un kilogramo de coca que vende un campesino colombiano por 1000 dólares, alcanza un precio de 100.000 dólares en el mercado estadounidense, donde el consumo anual supera las 300 toneladas. Ese mismo kilogramo de coca requiere para su fabricación una serie de precursores químicos que provienen ilegalmente de países consumidores como Alemania u Holanda. Por lo tanto, los países consumidores y proveedores de componentes básicos para el procesamiento de drogas no pueden quedarse indiferentes ante la situación que vive Colombia, deben responsabilizarse y tomar cartas en el asunto.