El negocio Marítimo
Alfredo Pardo Bustillo
Expresidente de la Asociación de Navieros Españoles ANAVE

20 de Mayo del 2004

La exposición de D. Alfredo Pardo trató, primero de todo, de introducir el desconocido mundo del negocio marítimo a la audiencia, y para ello comenzó enmarcándolo dentro del mundo marítimo general. Diferenció claramente entre lo que es el transporte marítimo de productos, la navegación deportiva, la marina de guerra y el mundo de la pesca.

Centrados ya en el negocio del transporte marítimo de productos (petróleo, derivados, carga seca, productos alimenticios etc.), destacó la importancia que tienen hoy en día los puertos y cómo un país como España podría explotar su privilegiada situación de “semi-isla”. Entrando en lo que España fue desde un punto de vista marítimo, destacó su importancia como fabricante de buques hasta principios del siglo XX, para pasar posteriormente a destacar, por orden ministerial, más en la posesión de buques que en su construcción, dejando la fabricación a segundo plano desde mitad de siglo. Y de ahí precisamente, a juicio de D. Alfredo, viene arrastrada la delicada situación actual de los astilleros en España. La falta de pedidos y la elevada plantilla, abultada tras la anterior época de crecimiento, han situado a IZAR, la empresa pública de construcción naval, en una situación difícil.

Uno de los principales obstáculos para la construcción naval en España y Europa ha sido la competencia que ofrecen los países asiáticos, especialmente Corea, que fabrican buques a costes hasta un 20% menores de los europeos y en menos tiempo. Las políticas de “dumping” que dichos países llevan a cabo han animado a los armadores europeos a construir en sus astilleros, debilitando gravemente la economía naval del viejo continente. Además, por otro lado, Estados Unidos ha establecido unas restricciones al transporte de buques que no se hayan construido en dicho país, lo cual limita la entrada de flota europea en el negocio estadounidense.

En cuanto a legislación y seguridad, tema que sin duda preocupa a la sociedad tanto como a la audiencia allí presente, D. Alfredo insistió en la seriedad y rigidez con que se afronta la seguridad marítima, tanto desde las administraciones públicas como desde las propias empresas armadoras, primeras interesadas en la seguridad de sus buques y sus tripulantes. Explicó la gran variedad de normativa al respecto del transporte marítimo que existe a escala europea y en el ámbito de la ONU. Destacó la rigidez que se ha impuesto desde el desgraciado accidente del Prestige en las costas gallegas pero garantizó que la gran mayoría de la flota existente hoy en día cumple con las normativas y que los accidentes ocurren igual que podrían ocurrir en cualquier otra industria, puntualizando incluso que la seguridad en los buques es incluso mayor que en otros negocios de transporte. La obligatoriedad de construir barcos de doble casco está llevando a los armadores a renovar gran parte de su flota, estando en la actualidad en unos niveles de modernidad y seguridad importantes.

Otro de los aspectos importantes que D. Alfredo explicó fue la tendencia actual hacia los buques de transporte de gas natural licuado, los “gaseros” que están creciendo en número frente al transporte de crudo o derivados del petróleo. Explicó la compleja tecnología asociada a dichos buques, el elevado coste de fabricación que tienen y los complicados procesos de compresión y licuado que sufre el gas antes de ser introducido en las bombonas de dichos buques.

Desde un punto de vista algo más filosófico, explicó la importancia que tiene actualmente el petróleo en nuestras vidas, la gran cantidad de productos de consumo que contienen algún tipo de derivado del mismo y cuan difícil es, en el corto plazo, desbancar dicho producto. El creciente aumento de transporte de gas puede consolidarse como un negocio importante en el medio / largo plazo en lo que a energía se refiere, pudiendo incluso sustituir en gran medida al petróleo. Pero no así en el resto de aplicaciones que los derivados de éste tienen en la actualidad (industria textil, fabricación automovilística etc). No obstante, dejó claro cómo los efectos contaminantes del petróleo afectan al cambio climático y cómo energías más limpias, como la producida a través del gas natural licuado y sus centrales de ciclo combinado, podrían suponer una mejora en este aspecto.

Por último, emplazó a todos aquellos de nosotros que estuviésemos interesados en el negocio marítimo a leer un libro que, a su juicio, introducía al lector en el mundo de los negocios marítimos de una manera profunda y amena. El título es “Maritime Economics” y esta escrito por Martin Stopford. Actualmente, D. Alfredo está inmerso en un proceso de traducción al castellano de dicho libro para poder incluirlo en los programas nacionales de formación de diversas universidades y escuelas de negocio de las que él es profesor