Durante los meses previos a las elecciones autonómicas y municipales del pasado 22 de mayo se fue fraguando el movimiento popularmente conocido como “15 M” (también llamado “movimiento de los Indignados”), un colectivo que surge de la frustración, de la rabia y de la indignación de la Sociedad actual, que busca denunciar las graves deficiencias e injusticias del actual sistema económico y gubernamental y exigir una democracia, que adjetivan de “real” y conseguir que se garanticen, de forma efectiva, los derechos y libertades de todos. Sin embargo, la imagen no siempre se ha correspondido con sus intenciones, siendo el término “perroflauta” el más utilizado para designar a los seguidores de este movimiento.
Dicho movimiento cogió fuerza desde el pasado 15 de mayo, momento en el que se produjo la primera de sus manifestaciones masivas en todo el territorio nacional, a la que sucedió una acampada, todavía en pie, en la madrileña Puerta del Sol. Desde entonces, se han celebrado cientos de Asambleas, se han formado otros campamentos en los núcleos urbanos de las principales ciudades españolas y han conseguido repercusión a nivel nacional e internacional.
Sin embargo, son muchas las voces críticas con este movimiento, bien porque consideran que existen intereses políticos tras el mismo, bien porque su acampada en Madrid ha generado un importante volumen de pérdidas a los pequeños comercios y hoteles de la zona, bien por los problemas de higiene que está generando dicha concentración en la Puerta del Sol. Pocos le auguraban un largo recorrido una vez celebradas las elecciones autonómicas y municipales, otros han querido ver en este movimiento un Mayo francés del 68 pero en versión española.
Sea como fuere, este movimiento está luchando por sobrevivir y convertirse en una plataforma estable y duradera en el tiempo, aunque por ahora parece que su éxito es más estético o mediático que temático. ¿Llegará a las elecciones generales?