Bruno Delaye
Embajador de Francia en España
27 de Marzo del 2008
El pasado día 27 de marzo, el Excmo. Sr. D. Bruno Delaye, embajador de Francia en España, participó en el Foro Generación del 78 para hablarnos de las relaciones entre estos dos países.
El Sr. Embajador comenzó su intervención resaltando como han cambiado mucho en los últimos años tanto la visión como la actitud que Francia tiene hacia España. La llegada de la democracia a nuestro país y la transición tranquila y en un clima de diálogo fue vista con gran admiración por parte de Francia y se destacaron dos figuras importantes: Su Majestad el Rey y D. Felipe González. A raíz de esta transición, en España han tenido lugar una serie de cambios profundos tanto a nivel urbanístico, como empresarial y financiero así como, de forma muy importante, a nivel social, lo cual ha sido esencial para acabar con la imagen un tanto “arcaica” que se tenía de nuestra sociedad. A nivel político, es indiscutible para el Sr. Delaye que España está llamada a tomar cada vez más responsabilidad en la construcción de Europa, como país que es ahora mismo la octava potencia económica mundial y que sigue creciendo por encima de la media europea. Esta realidad hace necesario que Francia establezca relaciones duraderas y profundas con España. Hasta ahora, la pareja franco-alemana ha sido indispensable como motor de la Unión Europea pero ya no va a ser suficiente y España habrá de tener también un papel relevante en esta nueva situación.
Nuestro país ya es socio cotidiano en las conversaciones no sólo de construcción de la Unión Europea sino también en otras muchas como las operaciones de paz en otros continentes o las regulaciones de la globalización. Además, España es clave para la Unión Europea por sus relaciones con América Latina ya que éstas suponen un enriquecimiento tanto económico como cultural. Es necesario también trabajar desde Europa en estrecha colaboración para tratar de acercar la brecha entre las dos orillas del Mediterráneo que, desde el atentado del 11-S en EEUU, se ha visto acrecentada.Actualmente se está en un equilibrio inestable en estas relaciones y Europa sigue sin dar con la clave para solucionar un problema que afecta tanto a la seguridad como a la economía y el desarrollo de la Unión Europea. El proceso de Barcelona – Unión para el Mediterráneo representa una oportunidad renovada tanto para la economía y el desarrollo, como para la solución de problemas comunes de seguridad.
En cuanto a las relaciones entre España y Francia, éstas son muy estrechas en el ámbito económico, así como en la cooperación contra el terrorismo, lo que ha tenido un papel esencial para recuperar el máximo nivel de confianza. España es el segundo cliente y el tercer proveedor de Francia. Cada día cruzan la frontera doscientos millones de euros en mercancías y servicios, nueve millones de turistas franceses visitan nuestro país al año y cinco millones de españoles viajan a Francia. Además, actualmente hay unas mil quinientas empresas francesas en España que dan empleo a unos trescientos mil trabajadores españoles. Asimismo, el flujo de dinero de España a Francia es muy importante en altas tecnologías, infraestructuras, inmobiliarias, industrias papeleras, etc. Lo que convierte a España en el sexto inversor extranjero en Francia.
Sin embargo, el principal problema para las relaciones entre nuestros dos países, afirmó el Sr. Embajador, siguen siendo los Pirineos ya que suponen una barrera física que hay que respetar por su incalculable valor. Es por esto que hay que potenciar el intercambio entre los dos países pero no se pueden llevar a cabo todas las posibles alternativas pues hay que conservar este paraje natural y afrontar serios problemas tanto financieros como políticos. Y esto supone un serio problema como ha ocurrido, por ejemplo, con las líneas de alta tensión desde los últimos veinte años.
También es importante a la hora de poder llevar a cabo la planificación de las líneas ferroviarias de alta velocidad que permitirían conectar Barcelona y París en apenas cuatro horas y por la costa más septentrional, Bilbao-Burdeos-París. Este desarrollo ferroviario supondrían una mejora indiscutible también para el transporte de mercancías ya que permitiría reducir el uso de camiones y con ello combatir el serio problema del cambio climático. Por su parte, el embajador de Francia en España se muestra optimista en la idea de que a partir del año 2015 se acabará con la barrera psicológica de los Pirineos, respetando por supuesto su belleza y valor natural, y esto supondrá un gran avance para los dos países.
Otro reto igualmente importante es el de acercar las sociedades ya que, aunque las relaciones políticas sean buenas, no es suficiente. Hay mucho trabajo por hacer todavía a este respecto porque, aunque seamos países vecinos, somos muy lejanos y existe un gran desconocimiento mutuo. Por ejemplo, sería un gran avance que los pescadores de ambos países pudiesen dialogar en un clima de normalidad o que los intercambios universitarios aumentasen en número, fuera del marco ERASMUS. Este reto es necesario afrontarlo con seriedad ya que el futuro de los jóvenes europeos pasa por la movilidad.
Por último, en el tiempo de preguntas, se trataron temas tan importantes como la necesidad de aprender en las escuelas europeas al menos dos idiomas de la UE a parte del propio. Si bien la educación es competencia de cada país miembro, desde el Consejo Europeo se recomienda esta medida para mejorar las relaciones y potenciar la creación de una Unión Europea fuerte. Por otro lado, es importante resaltar que no sólo es necesario conocer otros idiomas sino también las culturas de otros países. En cuanto a la Alianza de Civilizaciones, se ve desde Francia como un ejercicio útil con el que están de acuerdo ya que el diálogo entre civilizaciones es muy necesario en estos momentos de la globalización.