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Sebastián Mora

Secretario General de Cáritas

21-3-2013

 

 

El Foro Generación del 78, contó con la presencia del Secretario General de Cáritas Española, Sebastián Mora, el día 21 de marzo. El Foro como plataforma de sociedad civil quería mostrar y divulgar la labor de Cáritas, que es tan sumamente importante, especialmente en momentos de crisis.

Nuestro invitado planteó durante su intervención el problema de la desigualdad y la pobreza en España, coincidiendo con la publicación del informe de la Fundación Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada (FOESSA) que se elabora cada cuatro años (análisis global), y cada año un estudio anual, que tiene como base el análisis de la situación actual según términos de sociología de la pobreza. Un enfoque distinto a la mayoría de los estudios económicos, que prevén el bienestar social y que se realizan bajo unos parámetros basados en la riqueza. La hipótesis del crecimiento económico clásica y defendida desde los años 60, que afirma que para acabar con la pobreza hay que conseguir un mayor crecimiento y que los remanentes lleguen a las capas más bajas de la sociedad, se ha demostrado ineficaz, por lo cual se hace necesaria una revisión de estos planteamientos desde otra óptica.

Si bien es cierto, el crecimiento económico es necesario para poder acabar con la pobreza pero los parámetros bajo los que se sustente ese crecimiento han de ser diferentes a los que ahora mismo subyacen. Hay que conseguir un crecimiento que no genere una desigualdad tan creciente como la que se está viviendo.

El informe FOESSA apuntaba en sus análisis que el periodo de bonanza y crecimiento que había tenido España en estos últimos quince años no consiguió bajar los niveles de pobreza y la desigualdad se mantuvo. Evidentemente el estallido de la burbuja financiera supuso un repunte muy importante en la pobreza y desigualdad. Una realidad que ha sido analizada a través de un indicador europeo que analiza una serie de variables como el empleo y la privación material. Según este análisis hay un 26 % de población en riesgo de exclusión y pobreza, lo que supone casi once millones de personas. La traducción material de este resultado es que hay personas que están viviendo por debajo del 60% de la renta mediana disponible. En un escalón aún inferior, existen tres millones en pobreza severa, es decir, que disponen de un 30% de la renta media disponible y viven, por lo tanto, con una renta anual de cuatro mil euros al año.

Según estos datos, lo más preocupante es la cronicidad. Nuestra estructura económica hace que existan estadios donde se puede estar por debajo del umbral de pobreza y en otras ocasiones por encima, atendiendo a factores de empleo estacionales entre otras causas, sin embargo, en la actualidad las personas que están por debajo del umbral de la pobreza llevan en esa situación más de un año, por lo que evidencia que cada vez es más difícil salir de ella, tanto a nivel social, como personal y comunitario.

La intensidad y la cronicidad de la pobreza hace alusión a dos factores: el mercado de trabajo y la protección social.

Haciendo referencia al mercado de trabajo, nuestro ponente señaló que España ha vivido una situación de desempleo parecida en periodos anteriores, sin embargo la situación del mercado de trabajo no era la misma. Apuntó tres datos que explicaban esa diferencia:

  • El 55% de los menores de 25 años están en situación de desempleo, esto significa que hay una juventud sin expectativas de futuro. Lo que supone una situación grave en términos económicos y de imaginario social de una generación.
  • En los años 90 tuvimos tasas parecidas de desempleo (23%), sin embargo, sólo el 2.5% de los parados era la principal fuente de ingresos familiar y actualmente asciende al 10%, lo que implica que hay familias sin ningún ingreso, arrojando unos datos preocupantes, que supone 1.800.000  con todos los activos en paro y 630.000 hogares que no tienen ningún ingreso, ni salarial, patrimonial o de protección social.
  • El 58% de los parados son de larga duración, lo que evidencia la expulsión de manera crónica de personas de una determinada edad del mercado laboral. Como ejemplo, el Sr. Mora, expresó la situación de una persona cercana a los cincuenta años, en situación de desempleo y que no tenga una red social muy amplia y una cualificación muy alta, supone su expulsión del mercado laboral. La emigración laboral que se está llevando a cabo en estos momentos, es muy cualificada y por lo tanto también restringe de forma importante la búsqueda de empleo en el exterior.

La desigualdad social ha sido una circunstancia que ha ido en aumento a medida que la crisis se prolongaba. En los primeros momentos afectó a la estructura de ingresos de la sociedad en general, sin embargo, posteriormente, los salarios de mayor posibilidad se han ido manteniendo y ligeramente han ascendido, en cambio las rentas menores han disminuido de manera considerable, bajando un 5% anual, por lo que la estructura de bienes y servicios es cada vez menor. Esta situación está muy por encima de la medida europea, por encima incluso de Portugal o Grecia y con indicadores de pobreza muy parecidos a Bulgaria o Lituania.

Las razones que han desencadenado la situación actual son multicausales. Por un lado el desempleo, como plasmación más evidente de la crisis, unido a la escasa protección social por parte del Estado, a pesar de tener un gasto público elevado. Si analizamos los presupuestos destinados a lo social vemos como el 90 % se destina a dependencia, educación y sanidad, quedando el 10% restante para protección social básica, pensiones no contributivas y programas de exclusión social.

Si analizamos el contexto europeo, el poder de las políticas sociales para sacar adelante a las personas de la pobreza se sitúan en España en torno al 30% mientras que la media europea está en torno al 70%.

Las políticas de austeridad están consiguiendo estrangular a determinados sectores de la sociedad, si bien, si contemplamos aisladamente las diferentes políticas que se están llevando a cabo en el contexto de reformas del Gobierno, las veríamos justas, aceptables y necesarias, sin embargo, el conjunto de todas esas reformas están afectando de manera determinante a diferentes sectores de la sociedad. Aunque conseguiremos recuperar el capital económico, el capital social tardaremos décadas en recuperarlo. Una economía creciente sin una sociedad civil armada es absolutamente inviable.

El Sr. Morá concluyó planteando cual sería el mejor camino a adoptar para paliar este escenario. Fundamentalmente apostó por ejercer una política de protección más amplia basada en el pragmatismo económico y la solidaridad humana, por eso es tan importante ponerle rostro a la pobreza, los números no llegan a la sensibilidad de las personas pero las situaciones aisladas y personales sí y un claro ejemplo de ello es la modificación de la Ley Hipotecaria una vez que se han personalizado los estragos sociales que están causando los desahucios.

En todo este contexto hay una clara llamada de atención al estilo de vida que llevamos, la solidaridad del futuro no se construye con dar lo que nos sobra sino con compartir lo que tenemos. Si no somos capaces de compartir, incluso lo que nos hace falta, no tendremos un mundo sostenible.

La exposición clara y concisa del contexto social en España expuesta por el Secretario General de Cáritas se continuó con un interesante y reflexivo debate sobre muchos de los puntos planteados.

Las primeras cuestiones se centraron en saber si además de la evidente solidaridad individual no debería de producirse unas reformas fiscales y legislativas que facilitaran la puesta en marcha de políticas sociales más flexibles.

El Sr. Mora argumentó que lo fundamental es que se produjesen cambios en el corazón ciudadano, es decir, no podremos avanzar en políticas redistributivas si la sociedad no cree en ellas, porque tan sólo de esta forma se legitimarían.

Otras de las cuestiones que incentivaron el debate fue si desde Cáritas no se impulsaba un programa de comunicación más importante que el que tienen en la actualidad para que repercutiera en un mayor conocimiento por parte de la gente de la extensa red que supone la asociación y, por lo tanto, una mayor colaboración e implicación social.

Nuestro invitado señaló que no invierten económicamente especialmente en comunicación porque la comunicación de Cáritas reside en sus obras, aunque reconoce que la imagen de Cáritas está especialmente relacionada con la ayuda primaria porque es la que más llega a la sensibilidad de la sociedad. Reconoció que el uso de las redes sociales, especialmente por su comodidad y gratuidad, está abriendo un nuevo y amplio medio de comunicación, especialmente entre los más jóvenes.

Por último destacó nuestro invitado que Cáritas es una dimensión esencial de la Iglesia que no busca que los voluntarios colaboren en tareas o a proporcionen alimentos u otra ayuda, sino que ayuda a establecer relaciones interpersonales entre la sociedad y los más necesitados.

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