Alberto Aza Arias
Jefe de la Casa de S.M. el Rey
17 de noviembre de 2009
El martes 17 de noviembre, con motivo del décimo aniversario de Foro Generación del 78, un nuevo Ponente de Oro tuvo la deferencia de honrarnos con su presencia y aceptar nuestra invitación por segunda vez asistiendo al encuentro celebrado en el Casino de Madrid. Don Alberto Aza Arias, quien desde hace siete años, y tras una dilatada y exitosa carrera diplomática, es el Jefe de la Casa de S.M. el Rey.
D. Alberto Aza expresó su agradecimiento por tener la oportunidad de poder volver al Foro de donde la primera vez que asistió, en el año 2002, ya se llevó un grato recuerdo al comprobar que se trataba de un grupo que estaba “comprometido con la sociedad”, compromiso que en su época universitaria era muy importante y que consideraba ya olvidado, lo que le proporcionó una enorme satisfacción.
En cuanto al tema de la ponencia, el Sr. Aza reconoció que le planteaba un problema, puesto que hoy en día, es necesario ser prudente a la hora de hacer cualquier tipo de consideración, ya que el cambio de las circunstancias, de los escenarios, y de la realidad es tan global y se produce de una forma tan rápida, que implica un riesgo. Por ello, y según manifestó, su intención en este encuentro fue provocar preguntas entre los asistentes, acerca de las transformaciones geoestratégicas que se están produciendo.
El ponente quiso plasmar el escenario de cambios producidos en los últimos sesenta años, situándonos en el momento posterior a la 2ª Guerra mundial, a partir del cual, la serie de acontecimientos que se han sucedido han sido innumerables, destacando la creación de la Unión Europea que intentó nivelar el poder repartido entre las dos grandes potencias, la ruptura del muro de Berlín, la desaparición de la Unión Soviética, el poder económico adquirido por Asia y posteriormente por China y la India, el cambio de modelo monetario, la preocupante transformación de la seguridad mundial.
Tras este contexto, cuando por fin parece que hemos construido un modelo civilizado y duradero en el tiempo, surgen nuevas preocupaciones como el cambio climático y la globalización que suponen nuevos rumbos de la política a nivel mundial y con ellos nuevos interrogantes sobre la propia supervivencia.
Ante esta situación mundial, D. Alberto, opinó que todas estas transformaciones tan importantes y la rapidez con que se están produciendo provocan una cierta insatisfacción generacional, así como una gran inseguridad ante el futuro.
Nos encontramos así ante una pluralidad de grandes potencias que no son capaces de solucionar los problemas y los conflictos limitados que venimos arrastrando y que han tomado mayor envergadura
También se refirió a los cambios producidos en las Instituciones Internacionales, desde la creación de Naciones Unidas hasta el G-20, declarando que ya la ONU no pudo cumplir sus objetivos puesto que ese “club selecto”, el Consejo de Seguridad, ha bloqueado sistemáticamente importantes decisiones para la consecución de sus propios fines, y así ha ocurrido con la creación de los sucesivos grupos internacionales en ciertas ocasiones.
Se preguntó el ponente si, con este permanente cambio en las formas de liderazgo en un proceso universal, las organizaciones internacionales tienen capacidad para resolver. Exponiendo que ante esta cuestión han surgido declaraciones en relación a la necesidad de hacer política multilateral, pero ¿cómo vamos a hacer esto si el poder no está definido? No existe un diseño franco de quienes son los interlocutores para liderar todos los cambios que se están produciendo
El ponente transmitió su temor por la falta de unas capacidades de liderazgo positivas que den solución a todas las preocupaciones mundiales actuales como el miedo a la escasez energética, a la escasez alimentaria, a la escasez de materias primas, al cambio climático.
Iniciado el coloquio los asistentes se interesaron por su visión sobre el futuro de la carrera diplomática, dada la posible creación de una carrera diplomática europea, ante lo que el Sr. Aza, declaró que la carrera diplomática europea dependerá de lo que los Estados Miembros quieran hacer, pero que en todo caso su fortalecimiento es una buena opción para la integración europea y para una mejor distribución del poder.
Por otro lado, en cuanto a las carreras nacionales, opina, que siempre que exista el Estado Nacional, tendrán que defender una identidad y unos intereses, aunque posiblemente se produzcan algunos cambios en sus funciones. Así en algunos lugares como Ibero América, la historia tiene un papel fundamental y la diplomacia española tiene una entrada especial y privilegiada frente a la institución de la Unión Europea.
Centrando el interés en el plano nacional, se le preguntó al ponente sobre la posibilidad de encontrarnos en la antesala del federalismo, ante lo que respondió que no tiene claro si realmente España quiere llegar a un estado federal, puesto que considera que en el sistema de distribución territorial autonómico que tenemos, implantar un modelo federal sería bastante difícil de conseguir. Tampoco considera que sería respetado puesto que existen partidos nacionalistas de izquierdas que no tienen suficiente con esto.
El Jefe de la Casa de S.M. el Rey afirmó que el Rey desempeña los dos poderes Constitucionales con excelencia, el de arbitraje, al ser garante de que las Instituciones funcionen, y el de moderador, lo que realiza prácticamente a diario sin que ello tenga una trascendencia pública, pero estando siempre pendiente de todo lo que tenga que hacer en este sentido, para el mejor funcionamiento de la vida pública y la actividad política, siendo la institución de la Corona un papel estabilizador fundamental.
Finalizó el encuentro hablando sobre la continuidad de la Institución de la Monarquía y en consecuencia de la figura del Príncipe de Asturias, a quien conoce desde joven, y especialmente estos últimos siete años. El desempeño de sus funciones como Jefe de la Casa de S.M. el Rey, le ha permitido un mayor acercamiento y un buen conocimiento de Su Alteza Real. Nos describió al Príncipe de Asturias, como una gran persona, que tiene una excelente capacidad de comunicación, con grandes y constantes inquietudes, y una gran capacidad de análisis meticuloso y detallado de todos los temas.
D. Alberto Aza, destacó que estos últimos siete años en la vida del Príncipe, “constituyen el afianzamiento de un individuo en el marco de una Institución que se va acercando al relevo como consecuencia del paso del tiempo”, convirtiéndose en una persona de total garantía de continuidad, y prueba de ello es la formación que ha recibido y los conocimientos que ha adquirido por poder tener la perspectiva de lo que es el país. Incidió en su ejemplar sentido del equilibrio en el juicio, y su inmenso sentido del deber.
Afirmó, que según los sondeos que se vienen haciendo la gente afirma que el cambio se producirá sin dificultades, de tal forma que la continuidad institucional está asumida y prevista por la Constitución.