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Medicamentos en el mundo. Bien esencial o negocio emergente

Enrique Granda
Consejero Técnico en la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y Consumo

20 de Octubre del 2005

Enrique Granda, Consejero Técnico en la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y Consumo nos visitó el jueves 20 de octubre. En su ponencia, “Medicamentos en el Mundo”, planteó una pregunta relacionada con los medicamentos, partiendo de si éstos son bienes esenciales o se trata de productos industriales inmersos en una sociedad de consumo.

Suele haber dos enfoques habituales –a su entender- al hablar de medicamentos: o bien el enfoque de las multinacionales, o bien el de los movimientos antiglobalizadores y ONG’s. Pero pocas veces hay una línea intermedia entre estos dos enfoques. Las multinacionales se presentan como salvadores de la humanidad porque aumentan la esperanza de vida, tratan enfermedades que no podían ser tratadas anteriormente, presentan la investigación como una de las aspiraciones de la humanidad más importantes en cuanto a desarrollo humano. Frente a eso hay otra línea de planteamiento: la de muchas ONG’s y movimientos antiglobalizadores que presentan a las multinacionales farmacéuticas como una de las peores cosas que le están ocurriendo a la humanidad. Hay un punto intermedio que es la doctrina de la Organización Mundial de la Salud, que se mantiene en un término medio.

La industria farmacéutica es una industria basada en la investigación. Pero los avances y novedades no surgen precisamente gracias a la investigación, sino que han surgido en la mayor parte de los casos por casualidad y la investigación que realmente se lleva a cabo es la investigación sobre los medicamentos considerados cabezas de serie, para introducir en ellos modificaciones que permitan la patentabilidad de unos nuevos productos y el mantenimiento de un monopolio. Esa capacidad de crear monopolios es lo que busca la investigación de la industria farmacéutica y no siempre se investigan las enfermedades que afectan a las tres cuartas partes de la humanidad, que obviamente no van a poder pagar los medicamentos, y lo que realmente se investigan son las enfermedades de los países que sí van a poder pagarlos.

También hay un error en los antiglobalizadores que es transmitir imágenes deformadas de la investigación y de los medicamentos. Estas “mentiras” no favorecen el conocimiento. El mensaje justo, el que está en medio de las dos posturas, las multinacionales farmacéuticas y los movimientos antiglobalizadores, es el de la OMS: aunque los medicamentos son bienes esenciales, de los cuales, tres cuartas partes de la humanidad no tienen acceso a ellos

La OMS publica unas listas de medicamentos que denomina “medicamentos esenciales”. Éstos son aproximadamente unos 250 medicamentos que servirían para curar el 99% de las enfermedades que padece la humanidad. De estos medicamentos, excepto cinco, ninguno tiene patente. Estos medicamentos no han sido seleccionados de una forma aleatoria, se ha estudiado a fondo su eficacia, efectos adversos y su coste-efectividad para las enfermedades, es decir se trata de los medicamentos más completos. En España uno de cada tres medicamentos que se toman es un medicamento esencial de la OMS. Sin embargo la Sanidad Pública no promociona el uso de los medicamentos esenciales. Estos medicamentos se caracterizan simplemente porque valen la cuarta parte de los que están bajo patente y que además tienen la garantía de la OMS. La política de la OMS, con la publicación de estas listas, no se dirige sólo a países del tercer mundo o menos desarrollados, todos los países deberían construirse su propia lista de medicamentos esenciales que atiendan a las enfermedades que prevalecen en cada país. Es importante la distinción entre medicamentos esenciales y genéricos, éstos últimos no son más que medicamentos que han perdido la patente y han pasado a denominarse con la denominación común internacional. El 30% de los medicamentos consumidos en España son esenciales pero bajan constantemente en su cuota participación.

Para terminar, el ponente hizo una breve recapitulación sobre cómo se encuentra en la actualidad el negocio farmacéutico a nivel mundial. Las bolsas están experimentando un descenso permanente desde hace unos años de las acciones de las grandes multinacionales y hay artículos que alertan sobre la mecánica y la política y las multinacionales farmacéuticas en el terreno económico, no van por el buen camino. Son grandes gigantes que están abocados, en cuanto no consiguen los objetivos económicos, a fusionarse o a ser adquiridos por otras multinacionales.

Las soluciones a estos dilemas hay que buscarlas precisamente en el magisterio de la OMS que impulsa que todos los países cuenten con políticas de medicamentos adaptadas a su entorno, y en el extraordinario valor de los llamados medicamentos esenciales, un conjunto de medicamentos con el que se pueden tratar con éxito a más del 95% de los enfermos, y que se caracterizan por tener un coste muy soportable y ninguna obligación en relación con las patentes.

Los temas que se trataron en el debate fueron los siguientes:

Medicamentos esenciales. No sólo existen unas listas de medicamentos esenciales, que además son públicas, sino que también existe un estudio de cuantos medicamentos esenciales tenemos, cuántos consumimos y cual es su evolución. Y este es el dato que realmente preocupa, puesto que se está perdiendo un 5% de cuota de mercado anualmente.

Empresas de biotecnología. La diferencia entre las industrias farmacéuticas y las empresas de biotecnología está en que estas últimas han ido mucho peor en bolsa. Han sido adquiridas por las multinacionales, es decir que a veces ni si quiera se han molestado en investigar, sino que han comprado una empresa de biotecnología y han presentado lo que ha sacado la empresa como investigación propia. Las empresas de biotecnología han tenido un gran auge hace unos años, algunas tuvieron suerte y otras han ido desapareciendo. Realmente el desarrollo de la biotecnología no tiene tanto futuro como lo va a tener la terapia celular.

Medicamentos que recetan los médicos: El motivo por el cual los médicos no recetan medicamentos esenciales es porque debido a su bajo precio tienen menos posibilidad de promoción. El precio que concede el monopolio de la patente permite grandes inversiones en publicidad, etc. Existe también en relación con este tema un problema que ha de preocuparnos, hay medicamentos que se están prescribiendo fuera de sus indicaciones aprobadas. Esto se debe a que en numerosos artículos hacen referencia a ciertos medicamentos como favorecedores para ciertas dolencias, sin estar estas indicaciones aprobadas por nadie. Éste fenómeno afecta al 25% de las prescripciones, es un gran problema desde el punto de vista sanitario cuando además el 40% de los ingresos hospitalarios se debe a efectos adversos y mala administración de los medicamentos.

Automedicación. La actual campaña publicitaria que está llevando a cabo el Ministerio de Sanidad y Consumo es una campaña fuerte y bien fundamentada, ya que España es un país con un alto nivel de autoconsumo de ciertos medicamentos y hay una cierta tradición permisiva en nuestro país en cuanto a suministrar esos medicamentos. Esto constituye un problema de salud pública a medio/largo plazo y no sólo por los efectos adversos que pueda producir la toma de un medicamento concreto, sino porque los arsenales terapéuticos pueden llegar a agotarse. Los culpables de este problema no hay que atribuirlos a las farmacias solamente sino a una cultura general, muy común en países mediterráneos para suministrar medicamentos a criterio del farmacéutico, sino también al sistema público que los receta sin ningún tipo de control y muchas veces incluso sin un diagnóstico reciente.

 

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