José Bogas es Ingeniero Industrial de ICAI. Miembro de la Junta Directiva de UNESA. Vicepresidente Primero del Club Español de la Energía. Miembro de la Junta Directiva y Presidente del Comité Rector del Club Español de la Energía. Miembro del Consejo Español del INSEAD. Miembro del Patronato de la Fundación Endesa. Premio Javier Benjumea en su XVI edición (ICAI, 2010). Miembro del Consejo Rector de APD. Desde el 2014 ocupa el cargo de Consejero Delegado de Endesa, luego de haber desempeñado varios cargos dentro de la institución.

El CEO de Endesa comenzó su intervención indicando que la revolución del sistema energético en su totalidad, puede darnos una idea de cómo están cambiando las cosas y cómo  van a cambiar en el futuro. En el caso europeo, el sistema energético se basa en tres ejes: la competitividad del precio, la seguridad del suministro y la sostenibilidad medio ambiental.

En palabras del invitado la demanda del suministro en el caso de España, se encuentra en los niveles del año 2005, consecuencia de la crisis y las medidas de eficiencia energética. Se piensa que para el año 2019, se podría tener la demanda del año 2007, comienzos de la crisis. El impacto en el sector eléctrico ha sido muy grande, lo que ha generado que actualmente el sector tenga sobre capacidad en las plantas, generadores, infraestructura, transporte, etc. Por lo que no hacen falta muchas inversiones.

De acuerdo con el ponente, los precios de la electricidad se forman con el precio de la energía, sumado al transporte y la distribución, como gastos fijos. El coste de la energía viene cayendo desde hace un tiempo, debido a un motivo estructural de este siglo, con la incursión de las renovables. La integración de las renovables rompe completamente con el sistema de integración de las energías, por los mercados marginalistas, los cuales son los que marcan diariamente el precio máximo de las energías. De ese precio de mercado, se debe recuperar no sólo los costos de combustibles, sino los costes variables, y los costes de capital para rentabilizar la central. La energía renovable, en contraposición cobra fuera de este mercado, más una ayuda, por lo que normalmente bajan este precio. Adicionalmente desde finales de 2014, la caída del petróleo ha influido enormemente.

El Ponente adelantándose un poco a las preguntas de los invitados, cuestionó que a pesar de la baja del petróleo, que ha influido de manera directa en los precios de la electricidad, gas, etc., los precios que siguen pagando los usuarios son cada vez más altos. A lo que indico que de la factura que llega a cada particular, el 54% tiene que ver con costos directos del suministro, y el resto tiene que ver con impuestos y políticas, que se han incrementado en los últimos tiempos, y que no se puede explicar a los usuarios.

Otro de los aspectos donde el invitado hizo un inciso fue en los futuros cambios del sector. En su opinión hay cuatro aspectos claves: la conciencia medio ambiental, el cliente y su proceso de digitalización, el crecimiento de la población y la urbanización, y por último los avances tecnológicos en renovables, redes inteligentes, energía distribuida y baterías de almacenamiento. El sector eléctrico del futuro, pasa por la des carbonización del sistema, la no emisión de CO2. Las redes de distribución deben integrar las eléctricas y por lo cual deben ser inteligentes, capaz de dar los datos, informar, ser seguras y bidireccional. Ya se ha empezado con algunas pruebas, con contadores inteligentes, pero es necesario mayor desarrollo. Con este panorama, el sector energético podría parecerse al de las telecomunicaciones, donde lo necesario sería desarrollar la capacidad de las redes, instalada, distribución y mantenimiento. Se pasaría a contratar por medio del ancho de banda.

Tras la intervención de José Bogas, en el turno de preguntas el interés despertado entre los asistentes por el tema tratado, se tradujo en un debate muy participativo. La primera de las cuestiones que plantearon los asistentes apuntaba por el futuro del mercado eléctrico. El invitado advertía que hablar de futuro en temas energéticos, es hablar del año próximo. El futuro del mercado, va a depender mucho del futuro político en España. Los inversores piensan que una estrategia basada en el crecimiento de las renovables, sería algo que ellos premiarían. En cuanto a la política energética europea, se plantea un mercado único, sin embargo hoy está dominado por el mercado, que es quien fija el precio. Este mercado lleva a dos problemas para todos los países: la rentabilidad de los activos que tienes en generación y el hecho de que se pierde las señales de precio a largo plazo, las señales de inversión.  En su opinión, a pesar de los que indican algunos inversores, se va a llegar al mercado único, sin embargo, ese mercado, debe tener muchas interconexiones, las cuales deben crecer, pero siempre se van a mantener las diferencias entre los países.

Más adelante hubo también interés en conocer por el concepto de ciudades inteligentes, y si es aplicable a Madrid. En palabras del invitado, se manejan proyectos de barrios, y la tecnología va avanzando de manera muy eficiente. Sin embargo, hoy en día, no es una tecnología económica para implementar.

También se le preguntó al ponente acerca de cómo va a asumir la industria este cambio de tecnología. El ponente comento, que hoy en día el problema de las renovables, es la intermitencia. Para esto se está manejando la opción de las baterías, las cuales han ido variando en tamaño, duración y almacenamiento. La cuestión está en que aún se debe mejorar la producción de las mismas, para que sea económicamente viable, pues los costes de hoy no justifican la compra.

Otra de las cuestiones por las que preguntaron los invitados fue por los países en vías de desarrollo y la deficiencia energética. El ponente indico que la mayoría de los problemas energético, va más allá de los países en desarrollo. Sin embargo, hizo hincapié en los problemas de justicia climática. Los países desarrollados, en los planes para el año 2021, estarían destinando fondos para que los países en desarrollo, en vez de poner plantas de carbón, puedan poner plantas renovables, que con horas de sol todo el año, no deberían tener problema.