
Pedro Mielgo
Presidente de Madrileña red de Gas
Jueves 19 de enero 2012
Tras el breve lapso de las fiestas navideñas, se reinició el curso de manos de un ponente de altura como es Pedro Mielgo, Presidente de Madrileña Red de Gas y ex presidente de Red Eléctrica España, una trayectoria profesional ligada al pasado, presente y futuro de la energía en España y que nos plasmó en la ponencia de una manera muy acertada y cercana, despertando el interés y atención en nuestros invitados.
Nuestro invitado señaló lo vocacional que ha sido su orientación académica y profesional hacia el sector de la energía, en todos sus ámbitos, nuclear, renovables, gas, eléctrica, petróleo, producción.
Como introducción al sector, nos dio unas pinceladas que nos permitieron encuadrar y entender las características de esta industria.
La energía es un sector que vive en el largo plazo, es difícil contemplar el concepto de “urgencia energética”, por varias razones, entre ellas, la necesidad de una gran inversión de capital, así como la recuperación de esa inversión también es a largo plazo. Una evolución tecnológica también lenta, llegando a contemplar un lapso temporal de décadas. En España durante muchos años, hemos contemplado un horizonte a diez años, una visión errónea, puesto que una estrategia en materia de energía debe contemplar un arco de treinta o cuarenta años, aunque con planes a más corto plazo.
En España uno de los problemas históricos es que se ha renunciado a ese horizonte de treinta años, suponiendo esto un error y un lastre, por ejemplo al contemplar las posibilidades de la energía nuclear, que nunca ha tenido cabida en España, porque no entra la planificación en una década, necesita de una planificación a mayor plazo.
El Sr. Mielgo, nos describió buenos ejemplos de planificación, entre ellos Canadá con un estudio energético a 30 años, Francia que contempla un horizonte 2050 y Estados Unidos, con una preocupación permanente por la estrategia energética. Una diferencia evidente con España donde nosotros seguimos hablando de planes a diez años y en ese sentido es donde hay que tomar decisiones.
En energía hay que tener en cuenta tres ideas. Por un lado, es un bien escaso, en segundo lugar la energía es el motor que mueve el mundo y por último que por su distribución geográfica crea tensiones estratégicas. Con estas tres ideas se puede hablar mucho de energía.
Lo principal es su condición de bien escaso. Tras la IIGM, el desarrollo de Europa y Norteamérica se basó en la abundancia de petróleo barato, exactamente en eso, en nada más, un concepto de bien inagotable en la cual ya no nos encontramos en la actualidad.
Hoy en el mundo no hay desacuerdo en que las grandes cuestiones energéticas son 3:
● Hay que garantizar el suministro, sin interrupciones ni incertidumbres.
● A precios que no perturben la competitividad de su industria.
● Moverse hacia una energía cada vez más limpia, en términos de emisiones.
Cada país apuesta por una serie de prioridades. EEUU la tiene puesta en la necesidad de suministro. China y la India, ponen su énfasis en el crecimiento, evidentemente porque tiene que sacar de la pobreza a cientos de miles de personas.
Europa ha puesto el énfasis en el control de las emisiones, aunque la realidad es que la política ambiental ha ido primando sobre la energética.
El caso español cuenta con una serie de problemas, unos estructurales, otros de estrategia y de visión y por último los hay legislativos y regulatorios.
España, en el plano estructural, es un país dependiente de energías primarias externas. Tiene entre 20 y 25 puntos más de dependencia que la media de la UE, sólo nos supera Malta, Chipre, Portugal e Italia. Dependemos de petróleo al 100%, en el gas casi lo mismo, en carbón un 70% es importado. Entre las energías primarias con las que contamos está agua, viento y sol.
También desde el punto de vista estructural, tenemos una situación geográfica complicada. No estamos en el mercado del centro de Europa, ni con las interconexiones eléctricas, gas, etc., que el resto de países europeos. Aunque también podría ser una ventaja en cuanto a su posición geoestratégica, siendo la unión entre Europa, América y África.
En España, tomamos las decisiones a trompicones, sin apostar decididamente por un planteamiento estratégico, sucediéndose entonces diferentes políticas, cada una centrada en un tipo de energía, petróleo, carbón y gas desde 2001 hasta 2011.
Un país no puede estar sin un planteamiento estratégico a 20-30 y 40 años. En nuestro país, reconoció nuestro invitado, somos muy buenos haciendo Planes energéticos, pero muy malos planeando estrategias. Los planes deben ser consecuencia de una estrategia y no tenemos un documento acorde.
A esto hay que añadirle una sociedad muy poco informada en materia energética, si se miran algunas publicaciones, los eurobarómetros energéticos, España es uno de los países menos informados en materia de energía.
En otro orden, los problemas legislativos y regulatorios, se manifiestan en un importante desorden, entre competencias estatales y autonómicas y también en materia de energías renovables.
En resumen, los problemas en nuestro país son:
● Carencia de visión nacional.
● Falta de diálogo sobre problemas básicos.
● Percepción de inestibilidad jurídica y regulatoria.
En el debate surgieron preguntas centradas en la seguridad de la energía nuclear, la transparencia en la información, a lo que nuestro invitado señaló de nuevo, la falta de información y presión social sobre esta forma de energía y por otro lado hizo hincapié en que la energía nuclear es la única industria energética que informa con todo tipo de detalles y tr
ansparencia sobre toda su actividad lo que no ocurre en el resto de sectores.
Por otro lado se reflexionó sobre los países que por sus características similares a España, tendrían que ser un modelo a seguir o por lo menos elaborar una planificación estratégica en la cual poder mirar y aplicar en España.
La digitalización del consumo en esta materia fue otras de las cuestiones de debate. Nuestro invitado nos explicaba cómo se han empezado a digitalizar instalaciones y elementos de control, pero todas ellas de instalaciones concentradas. A su vez se han comenzado a digitalizar determinados parámetros en redes extensas y amplias como oleoductos, gaseoductos, etc. Pero la digitalización de una red con los flujos de energía, en concreto de energía eléctrica, es más complicado, especialmente si estamos pensando pasar de la generación concentrada a la distribuida, aunque esta es una idea con un futuro muy prometedor, pero a largo plazo.













































