El último jueves de abril, tuvimos el placer de contar con el Coronel Ignacio de Olazábal Élorz, recién llegado de una misión en Mali. Nacido en Pamplona en 1964, forma parte del Ejército Español desde 1984 y es un experto en destacamentos en el exterior.

Nuestro ponente quiso agradecernos la oportunidad que le brindamos para hablar del trabajo realizado por los militares fuera de nuestras fronteras. Para ello, empezó destacando el elevado prestigio de nuestro ejército, tanto en Europa como en el mundo anglosajón: “Nos llaman los alemanes del sur, porque somos capaces de unir profesionalidad con la empatía propia del español”.

 

El Coronel Olazábal, comenzó su exposición con una reflexión: ¿Dónde está realmente la frontera sur de España? Contrariamente a lo que la mayoría contestaríamos, nuestro ejército no la sitúa en Ceuta y Melilla, sino en Senegal, Mauritania, Mali y la República Centroafricana: “El concepto de frontera ha cambiado. El mundo se caracteriza por la ausencia de amenazas en las fronteras físicas y por la ausencia de fronteras en las amenazas reales”, explicó nuestro ponente. Los estudios geopolíticos, sitúan la denominada “frontera avanzada” a sur del Sahel: esa es la verdadera frontera española. “Hay muchas veces que la población no entiende porqué estamos tan lejos”, comentó el Coronel: “Es porque allí se originan los problemas”.

En total son unos 3.000 soldados españoles en las misiones en el exterior, divididos en: Letonia, Colombia, Turquía, Mauritania, Túnez, Senegal, Mali, República Centroafricana, Somalia, Líbano, Afganistán e Irak. Esta variada localización se debe a tres factores: o son lugares en los que España tiene intereses, o hay amenazas directas a la seguridad de nuestro país, o se está contribuyendo solidariamente con nuestros aliados. En este punto, nuestro ponente quiso hacer un apunte: “Salvo en Letonia y Colombia, la presencia del Ejército Español en el resto e puntos está relacionada directamente con conflictos en los que el Islam ocupa un lugar preponderante. Por supuesto el Islam no es nuestro enemigo, pero el terrorismo yihadista si lo es.” La pregunta que cabe plantearse es, por tanto: ¿nos encontramos frente a un conflicto religioso?

Centrándose ya en el título y eje de la charla, el Coronel quiso hablarnos del Sahel: la franja de terreno comprendida entre los paralelos 12 y 20 de latitud norte, que recorre todo África de este a oeste y tiene la característica común de estar conformada por una serie de estados denominados “fallidos”. Este es un término que se aplica a aquellos países que no pueden controlar con sus propios medios la totalidad de su territorio. Haciendo un análisis breve, Olazábal destacó varios factores desestabilizantes:

  • Internos: la desertificación, las fronteras inexistentes, la corrupción política, el desempleo masivo, el descontrolado crecimiento demográfico y las luchas entre distintas etnias.
  • Externos (y comunes a todo el Sahel): el crecimiento del tráfico ilícito, el crimen organizado y la radicalización terrorista. Tres factores que se han incrementado notablemente en los últimos años.

Una vez situados en la región, nuestro ponente quiso explicarnos la situación de Mali, un país compuesto por tres regiones:

  1. La zona del norte: desértica y solo habitada por tuaregs y grupos terroristas.
  2. La zona media: una gran sabana seca que actualmente es la que origina más disputas.
  3. La zona del sur: la región más húmeda y en la que hay algo de agricultura.

Los conflictos étnicos están especialmente presentes en este país, con continuas disputas entre tuaregs y las distintas razas negras. Desde hace más de 500 años, las tribus tuaregs blancas del norte bajaban al sur a coger esclavos para venderlos a los musulmanes y a los portugueses, que los trasladaban a Estados Unidos. Y esta tradicional enemistad persiste, a pesar de que ahora viven conjuntamente al haber incluido a todas estas etnias en el mismo país.

Este problema de fronteras comenzó con la conquista de Mali en 1890 por parte de Francia y la posterior descolonización en 1960, desde la que estos países no han sido capaces de instaurar regímenes estables. A esto se suma la promesa incumplida por parte de los franceses de crear a los tuaregs su propio país, un problema que se convirtió en el antecedente de las revueltas que sufre el territorio hoy en día y que tuvieron su origen en 2012 precisamente con una rebelión tuareg. En esta, los tuaregs declararon la independencia del país ficticio de Azawad y llegaron a tomar varias ciudades importantes de Mali, atacando desde el norte apoyados por Al Qaeda y Daesh. Se produjo un golpe de estado en la capital (Bamako) que no llegó a prosperar y fue entonces cuando Francia decidió intervenir en solitario, provocando que los tuaregs volvieran al norte del país y deteniendo la invasión.

Ante esta situación Naciones Unidas interviene, creando una fuerza de 12.000 soldados africanos que continúan en Mali y firmando un acuerdo de paz. En la actualidad, en el país conviven:

  • Una serie de grupos terroristas signatarios del acuerdo de paz: se mantienen activos y armados, pero que no combaten al gobierno de Mali.
  • Grupos armados terroristas, como Daesh y Al Qaeda que también continúan en la zona y combaten a todo el mundo.
  • Las Fuerzas de Francia y las Fuerzas de la Unión Europea (misión en la que España participa).
  • Un gobierno democrático, muy apoyado por la comunidad internacional

Y, ¿cómo ayuda nuestro país a Unión Europea en este conflicto? El Coronel Olazábal nos explicó las dos formas de contribución:

  1. Apoyando directamente a los franceses con aviones de transporte, basados en Senegal.
  2. Adiestrando a los soldados que pertenecen a las Fuerzas Armadas Malienses.

 

Se trata de una misión difícil, ya que se enfrentan a una situación de mucha inestabilidad con atentados casi diarios y son conscientes de la importancia de defender el centro del país, la única zona rica y que comunica todo el territorio.

Los soldados españoles desarrollan en el país un tipo de misión conocida como “no ejecutiva”: no van a combatir, si no a adiestrar al ejército maliense y están localizados en el centro y el sur. Su trabajo consiste fundamentalmente en el asesoramiento al gobierno sobre sistemas logísticos, de personal, de inteligencia… Así como en el entrenamiento de sus soldados. Es en esta última misión en la que se encontraba nuestro ponente: a 60 km al norte de la capital del país en el campo de entrenamiento de Koulikoro, dirigiendo a un grupo formado por 600 entrenadores europeos de 24 nacionalidades distintas, una fuerza de protección de 300 legionarios y un hospital de campaña alemán.

El primer paso de este cometido, fue el adiestramiento de los batallones que posteriormente el ejército de Mali mandaba al norte. Actualmente ya se encuentran en el segundo paso: impartiendo cursos de especialización (primeros auxilios, detección de minas…) necesarios para poder combatir. Y, ¿cuál es el futuro? El Coronel Olazábal nos explicó que lo que se quiere conseguir es poco a poco ir pasando el testigo a los propios malienses, de forma que ellos mismos puedan instruir a sus tropas.

Para terminar, nuestro ponente quiso destacar la gran apuesta que ha hecho España en esta misión, liderándola, apoyando en todos los puestos claves y desplazándose por el territorio. “En definitiva, no hacemos nada más que aquello que hicieron ya nuestros soldados en el siglo XVI: combatir allá dónde nuestro rey nos manda para defender los intereses de España y de los españoles.”